El arte contemporáneo y su mercado


INFOSEL, Crónica cultural del jueves 14 de febrero, 2013.
Ellen Kooi. Galería Espacio Líquido. Lissabon-border, 6,100
‘El arte contemporáneo se ha convertido en un objeto de deseo y los artistas son el foco de atención’ —dijo la galerista turca Azgla Tüzünoglu, guapa y sonriente que estará con sus artistas en ARCO, la feria del arte de Madrid que empezó hoy 13 de febrero y estará hasta el 17.

Las obras de arte que se producen en nuestros días se califican, valen y se mueven de manera diferente a como lo hacían, hace más de un siglo, cuando empezaron a crear ese mercado los marchant d’art o cuando los muesos eran los que dictaban qué era ‘obra de arte’ y qué no lo era. Ahora es otra cosa y la aplicación de estos criterio ya no viene de arriba. Ahora las artes son transversales y requieren de pocas explicaciones.

Aunque una cosa es el arte y otra distinta es el ‘mercado del arte’, las reglas han cambiado y si usted es inversionista y quiere incursionar en ese mercado, tendrá que considerar, entre otras cosas, lo que me explicó Ery Cámara, curador de arte contemporáneo que ha estado a cargo de varias exposiciones, entre otros museos, en el de San Ildefonso con quien tuve ocasión de platicar exponiéndole mis dudas y el desconcierto que he sufrido con el arte de nuestro tiempo, así como, el trabajo que me ha constado aceptar que, algunas obras expuestas en muesos o galerías de prestigio las pueda considerar como piezas de arte, no importa que sea una instalación, performace o arte conceptual o cualquier otra cosa que usted haya visto por ahí tenga, por fuerza que aceptarlo como obra de arte. Esto fue lo que me explicó de tal manera que se me compuso el panorama:

—Ahora ya no hay quien pueda dictar ni quien tenga la verdad sobre qué es arte y qué no lo es, como es en otras cosas en esta época, ahora, es la gente la que tiene la palabra y, por eso, somos cada uno de nosotros los que definimos si esto que estoy viendo lo considero o no una obra que te dice algo o mucho o no te dice nada y por eso, la considero una tomada de pelo. Bueno, pues, sencillamente, ahora es uno el que decide si es o no una obra de arte. Por supuesto, si algo te gusta, te llama la atención y lo disfrutas porque te conectas y puedes ver lo que hay detrás de ella, entonces, para ti es ‘arte’ y punto.

Finalmente descansé en esa lucha que tenía entre lo que dictaban las autoridades —muesos o galerías— y promueven y lo que yo pensaba de lo que veía. Todas las dudas que tenía desaparecieron y lo que se expone, no importa donde sea, si me dice algo, si corresponde a mi escala de valores estéticos, entonces, puedo considerarla como ‘obra de arte’ y ¡listo! Así, con esa varita mágica la convierto en algo que vale y, si no me dice algo, deja de ser una obra de arte y todo el mundo en paz.

Turquía es el país invitado al ARCO y los galeristas exponen a sus artistas que llegan frescos provenientes de un mercado del arte emergente que bien vale la pena observar, pues contrasta con el resto del mundo. El 42% son galerías españolas y, según la página de Internet no hay una sola de México.

‘Para ser galerista hay que estar con los artistas —dice Deyra Demir de la galería turca Non— en donde uno elige los que más me interesan… a mí me gustan los más arriesgados’ y así, el arte está presente —como estará en la ciudad de México en abril en ZONA MACO— donde los inversionistas podrán asistir para entrar a ese mercado y poder juzgar si para ellos es o no una pieza de arte y su precio es aceptable —porque razonable nunca lo es— o si estamos frente a un artista con proyección a futuro, pues este mercado funciona más o menos con las mismas o parecidas reglas con las que se venden o compran acciones con un riesgo implícito. Se trata de escoger una obra para disfrutarla y que, al mismo tiempo, pueda ser una buena inversión. Ese es el meollo del asunto.