viernes, 1 de febrero de 2013

Hércules y la hidra de Lerna


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 2 de febrero, 2013.
Hércules y Yolao acabando con las cabezas de la hidra.
Por supuesto que uno puede conectar los viejos mitos y las leyendas, así como, las buenas obras de teatro, a los sucesos de nuestro tiempo, si no, díganme si esta historia que les voy a contar tiene o no que ver con lo que los gobernantes enfrentan cuando asumen el poder y tratan de cumplir con eso que la gente quiere, entre otras cosas, que acabe con los narcos y el crimen organizado, ese enemigo al que se les corta la cabeza pero no tarda en reproducirse, como la hidra de Lerna, un monstruo que era el hijo de Equidna y Tifón, criada por Hera para servirle como prueba a Hércules.

Todo hombre que asume el poder tiene que enfrentar, como ese héroe legendario, las doce tareas como las que tuvo que enfrentar Hércules en la antigüedad, entre ellas, la de acabar con ese monstruo que creció debajo de un plátano, cerca del manantial de Lerna. Es una serpiente de muchas cabezas —entre cinco a seis, hasta cien—, un monstruo que tenía un hálito —como lo publican en el Diccionario de Mitología Griega y Romana de Pierre Grimal— que salía de sus fauces y que era mortal, así que, aquellos que se le acercaban, aunque estuviese dormido, podía morir. Además, sabían que a su paso devastaba las cosechas y acababa con el ganado.

Para acabar con ella, Hércules hizo un plan de ataque, como esos que más o menos vemos que se trazan los gobernantes en cada sexenio y que consideran podría ser la mejor manera de acabar con ese monstruo que, hasta el momento, la hayan podido exterminar.

Tal vez les puede servir la mitología para conocer la estrategia que utilizó Hércules, pues a lo mejor, de esta manera, le pueden encontrar la cuadratura al círculo. Para acabar con ella, Hércules decidió que había que atacarla con flechas encendidas y, por eso, le pidió ayuda a su vecino Yolao, pues necesitaba de su apoyo, porque de cada cabeza que cortaba surgía otra —¿nos suena parecido a lo que estamos viviendo?

Para impedir que éstas retoñasen, Hércules le pidió a Yolao que incendiase un bosque vecino para que, con los tizones, quemara cada herida como quedaba de la cabeza cortada, imposibilitando que se reprodujese. Aunque la cabeza del centro decían que era inmortal, Hércules la cortó y la enterró colocando encima una roca enorme. Así pudo hacer su tarea con éxito: empapó las flechas con el mismo veneno o con la misma sangre de la hidra y, de ese modo, las convirtió en venenosas. Es decir, les dio ‘agua de su propio chocolate’, como decimos por estos rumbos.

La diosa Hera había mandado un enorme cangrejo que intentó morder a Hércules en el talón —que no era como el de Aquiles—, y éste, ni tardo ni perezoso, de un pisotón lo aplastó mientras crujía su caparazón.

Dicen que Euristeo, —como serían los electores—, que era el que había ordenado esas tareas, no reconoció su triunfo como parte de lo prometido, aunque, en otra versión, se habla que el monstruo eran en realidad los arqueros del rey alrededor del pueblo de Lerno y cuando caía muerto alguno, otro lo reemplazaba en el acto, como las cabezas del nunca acabar.

Enfrentar al crimen organizado es una de las tareas de este siglo, parecidas a las de Hércules, así que, propongo volvamos a la mitología y tal vez encontremos una mejor solución.