La sonoridad de la poesía


INFOSEL, Crónica cultural del jueves 21 de febrero, 2013.
Galatea es su nombre...  y dulce en ella el terno Venus de sus f¡gracias suma...
Nada mejor para empezar a disfrutar de la poesía que escucharla y para eso, podemos acudir a Descarga Cultura de la UNAM en donde podemos encontrar cientos de audios con eso que usted quería escuchar y no sabía dónde encontrarlo: textos literarios, conferencias, música, materiales de apoyo didáctico, teatro en lecturas dramatizadas y la colección de Voz Viva de México con textos leídos por sus autores.

Pero nada mejor que disfrutar la sonoridad de las poesía —tan cerca de la música— y hacerlo por la puerta grande, con la lectura que ha hecho el maestro José Luis Ibáñez de La Fábula de Polifemo y Galatea de Luis de Góngora y Argote (1561-1627), un poema que Dámaso Alonso calificó como ‘poesía límite’ y que nos puede encantar, entre otras cosas, por su sonoridad.

«Los placeres que puede haber en el primer contacto con La Fábula de Polifemo y Galatea Góngora —comenta el maestro Ibáñez en la Introducción de esta lectura—, es una oportunidad para perder la virginidad en relación a las obras con tanto prestigio como ésta. Es un poema que podemos oír como si oyéramos por primera vez una sinfonía, esa música que está al alcance de todos pero que no necesariamente tenemos que entenderla, pues, por fortuna, la música no exige que la entendamos para que la podamos gozar.

»Habrá quien reaccione con indiferencia o con angustia. Yo les quiero recordar a quien la vaya a escuchar por primera vez, que se abra poco a poco y no de un golpe y porrazo, alimentando con esta sonoridad a su organismo para que después intenten leerla con la memoria de lo que les haya pasado en un fragmento o en toda ella. Si algo envidio es a ese alguien que lo va a escuchar por primera vez, pues va a dejar entrar a su conciencia a través de sus oídos y no del conocimiento, como sería otra manera de alimentarse.»

Se trata de disfrutar la sonoridad que puede haber en español como la ofrece esta Fábula grabada en dos partes con una introducción a este poema barroco, a esta historia de amor entre el cíclope Polifemo, el terrible y, a la vez, tierno monstruo con un solo ojo que habitaba en las cuevas de Sicilia y que es el mismo que según Homero, Ulises mata con una piedra, para poder seguir con su viaje y los miles de problemas que enfrenta para llegar a casa.

Polifemo vive en Sicilia y está enamorado de la ninfa Galatea que, a su vez, se ha enamorado del joven Acis. Los dos amantes se acurrucan bajo un laurel. Cuando Polifemo canta alabándola por su belleza y estaba por pedirle que lo desposara, lo interrumpen unas cabras a las que el cíclope les tira unas piedras con fuerza mismas que pasan cerca de donde estaban los amantes. Asustados, salen corriendo y, de esa manera, Polifemo los ve para ponerse enfermo de celos y lleno de ira, arranca un peñasco que se los avienta para aplastar al joven Acis quien cae moribundo pero, gracias a la intervención de Galatea con los dioses, su charco de sangre se convierte en un río que corre en las proximidades del volcán Etna, que, por cierto, en estos días ha vuelto a estar en acción tal como lo he visto en la TV, erupciones que, por cierto recuerdan estas escenas del Cíclope.

Este es el verso 13 y lo he escogido como muestra de todo esto que hemos dicho en donde nos describe cómo es Galatea:

Ninfa, de Doris hija, la más bella,
adora, que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella
el terno Venus de sus Gracias suma.
Son una y otra luminosa estrella
lucientes ojos de su blanca pluma:
si roca de cristal no es de Neptuno,
pavón de Venus es, cisne de Juno.

Además de tener una gran sonoridad, lo explica Manuel Rodríguez de esta manera: ‘Polifemo adora a esa ninfa que es la hija de Doris, la más bella que vio el reino de la espuma. Se llama Galatea y en ella, Venus, dulcemente, ha reunido sus tres Gracias. Sus dos luminosas estrellas (los ojos de Galatea) son como lucientes ojos de su blanca pluma de cisne. Si no es una roca cristalina de los mares de Neptuno es pavón (o pavo real) de Venus, cisne de Juno’. Tomado de esta versión que recomiendo: Fábula de Polifemo y Galatea, Editorial Ágora, Málaga, España, 1993.

Pero la experiencia cumple su prometido, sobre todo, si nos dejamos llevar por las imágenes, símbolos y la sonoridad tal como se da en la lectura de José Luis Ibáñez de ésta que es una de las obras maestras de Góngora para que luego, regresemos a leerla una y otra vez, disfrutando de ella para poder empezar a ascender al universo de la invención.