Andar y ver para compartirlo


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 16 de marzo, 2013.
Descubrir paisajes desconocidos y esos puentes colgantes.
‘El placer de ver y comprender es uno de los regalos más maravillosos de la Naturaleza’, decía Albert Einstein esto que fue la consigna de Kurt Gödel (el matemático personaje de Gödel, Escher y Bach de Douglas Hofstader), a quien le decían en su casa Herr Warum o el ‘Señor por qué’, seguro por su insaciable curiosidad, que asocio con este otro hombre de nuestro tiempo que disfruta andar, ver y comprender eso que encuentra mientras busca, antes de convertir lo que oye, ve o lee en textos legibles y chisporroteantes: se trata de Jesús Silva-Herzog Márquez y su segundo cuaderno de Andar y ver, publicado pro El Equilibrista y que está disponible en la librería virtual del FCE y, próximamente para Kindle en amazon.com.

Desde hace tiempo que lo conozco y por eso sé cómo es que disfruta viendo y comprendiendo con ese don especial que tienen los que andan por ahí de curiosos y se tropiezan con textos, ideas o cosas para redescubrirlas y traducirlas en un paquete de sorpresas como esas que, a veces, nos da la vida.

Son sesenta y tres ensayos de dos o tres páginas, escritas sin pretensión alguna pero con cuidado, hechas a vuelo de pájaro sin importarle, por que me lo ha dicho, qué día o a qué hora las escribe entre sus clases en el ITAM, sus conferencias y pláticas o entre la columna que escribe cada semana haciendo ese análisis claro y contundente que coloca en su blog en donde tiene a la fecha más de sesenta mil seguidores con los que ha logrado conectarse.

En este segundo cuaderno comparte los comentarios y anécdotas de todos los géneros y que van desde lo musical o filosófico, pasando por lo literario, intelectual, plástico, histórico o arquitectónico, por nombrar sólo algunos de los temas que cubre, como si viviera atento a todo lo que el hombre produce y que él sabe cómo encontrar en su diario caminar y ver o oír y leer, conectando las artes con la vida.

De pronto, revisa el pasado para poder describir el presente o para poder visualizar el rumbo del futuro, reuniendo muchas veces los opuestos y eso que parece que es imposible como, por ejemplo, cuando visita La Filosofía del tedio de Lars Svendsen, primero nos advierte eso que imaginó, es decir que ‘la mera idea de un filósofo noruego disertando sobre la fenomenología de la aburrición, parece la amenaza de una tortura: una lenta muerte a parrafazos de hermética erudición…’, pero, una vez que le hinca el diente, resulta que es todo lo contrario y por eso nos aclara y nos dice que es ‘un texto con humor y densidad.’

Si la vida se midiera en porcentaje, cómo la estaría viviendo usted: ¿al 50, 80 o al 100%? Bueno, pues bien me parece que Jesús Silva-Herzog la vive al 150%, pues tiene las antenas puestas 7 x 24 para asimilar, traducir y compartir todo aquello que encuentra y que sabe vale la panea compartir, mientras anda por el mundo virtual o el real, satisfaciendo su curiosidad antes de convertirla en textos breves para que seamos ahora nosotros los que podamos a satisfacer, como los gatos, nuestra curiosidad a través de su pluma, si es que tenemos todavía la capacidad de sorprendernos.

Los textos no tienen orden y cuando los leemos, descubrimos como es que va caminando por unos paisajes desconocidos, viendo las copas de los árboles o esos puentes colgantes que todavía existen.