La Penumbra y la Naturaleza


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 2 de marzo, 2013.
La penumbra en los bosques de Tapalpa.
Penumbra es esa sombra débil entre la luz y la oscuridad en donde no podemos percibir dónde empieza una y acaba la otra y, metafóricamente hablando, vivir en la penumbra es vivir en la ignorancia y la miseria. Cuando encontramos la luz, vemos las cosas que son importantes con claridad y, entre otras cosas, nos llevan a mejorar la calidad de vida y no seguir viviendo en la miseria como vive Adalelmo, el cazador de la historia que ha producido Eduardo Villanueva en un especie de ‘reality film’, como la Penumbra lo más reciente que ha producido este cineasta tapatío y que fue parte del Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM) donde la acabamos ver.

Como toda obra de arte, son varias las cosas que podemos observar de esa vida en medio de la sombra como en la que vive ese cazador con su pareja en una cabaña que apenas se sostiene en medio de un paisaje que no puede más bonito: un bosque como el que hay cerca de Tapalpa, con el volcán de Colima enmarcado en su ventana.

Por la fotografía y el sonido, Villanueva nos lleva al centro mismo de la Naturaleza que tanto podemos disfrutar y al mismo tiempo que tanto nos desconcierta a los que nacimos y vivimos en las grandes ciudades y no estamos acostumbrados a esto que escribió Rulfo en ‘Lavinia’ en El llano en llamas:

«Oía el resuello de mi mujer ahí a mi lado:
»— ¿Qué es? —me dijo.
»— ¿Qué es qué? —le pregunté.
»— Eso, el ruido ese.
»— Es el silencio. Duérmete. Descansa, aunque sea un poquito, que ya va a amanecer.»

La penumbra nos produce angustia porque nosotros no sabemos cómo se puede vivir en medio de tanta soledad en donde no hay nada que hacer más que sobrevivir, contemplar y ser parte de esa misma Naturaleza y por eso, nos preguntamos ¿qué pasará ahora que llueve tanto… es como el llanto? ¿En qué estará pensando mientras ve el amanecer y el pasar del tiempo? ¿Por qué no arregla el techo de su casa para evitar esas goteras y la cocina para que no esté llena de humo? ¿Y si se enferma… y si se muere?

También nos angustiamos cuando vemos esa crueldad de la vida simple del campo cuando ella le tuerce el cuello a la gallina y ésta se sigue moviendo mientras la despluman. Nosotros estamos acostumbrados a ir al súper y comprar las pechugas regordetas y forraditas en su papel de plástico sin querer saber cómo ni cuando llegaron al mostrador refrigerado.

Hace un par de años Villanueva presentó su Viaje a Tulum, hecha con el mismo material con el que están hechos los sueños y ahora, decide irse con todo y la cámara detrás o a al lado de un cazador en los bosques —cerca de San Gabriel— para que conozcamos lo que es vivir en la penumbra, tras la huella de un venado que no deseamos lo encuentre ni que lo mate, como a la chachalaca que luego despluman.

Ellos no imaginan el futuro, no saben cómo mejorar su vida en medio de la penumbra toqueteando el diario vivir en el seno de la Naturaleza, al lado de un arroyo cristalino, con unos amaneceres bellísimos, mientras los grillos hacen su llamado amoroso y las hormigas rojas corren bajo el paraguas para esconderse de los rayos del sol.