viernes, 19 de abril de 2013

La experiencia de lo sonoro a lo visual


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 20 de abril, 2013.

De plácemes porque el Museo de Arte de Zapopan (MAZ) tiene ahora como directora a Viviana Kuri Hadad, especialista en arte contemporáneo, quien inauguró hace días Tinnitus y Fosfenos. De lo sonoro a lo visual, donde el sonido “es materia prima y soporte vinculado al arte” y, tal vez por eso, después de recorrer la exposición me quedé pensando de qué manera lo sonoro provoca lo visual o ciertas imágenes del pasado.

Con eso en la cabeza me desperté a las dos de la mañana por el pitido de la locomotora que, desde lejos, avisaba su paso en medio de la oscuridad moribunda y soporífera que cubre a la ciudad a esas horas de tal manera que nos permite escuchar los sonidos entre sueños. Esa sonoridad hizo que se agolparan imágenes de aquella vez que viajé en Pullman de la mano de mi padre, acompañándolo a la ciudad de México en uno de los últimos viajes que recuerdo con nostalgia, como si fueran fragmentos del pasado para recordar ciertos rituales de la ablución matinal que mi padre me enseñó a la perfección, entre otras cosas, la de dejar el lavamanos limpio y albeando para que así lo encuentre el siguiente pasajero.

El mismo pitido de la locomotora y las imágenes del desayuno en una mesita empotrada a la ventana con los mejores hot cakes del mundo y un café caliente, cargado y humeante, mientras veía el paisaje del norte del valle de México con sus nopales y magueyes pulqueros y un frío como el que hace en invierno por esos rumbos. Con la frente pegada a la ventana aparecía el paisaje, mientras el pitido de la locomotora cruzaba Guadalajara de oriente a poniente.

Arte sonoro en el MAZ me permitió a tomar conciencia de la sonoridad y, por la mañana, creyendo que soñaba: nunca en mi vida había escuchado una versión de la oda a la alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven interpretada por unas campanas electrónicas que servían como preámbulo para llamar a los feligreses a misa de ocho en la iglesia de San Bernardo. El sonido y lo visual, lo secular y lo poético para atraer a los parroquianos con la alegría de Schiller (¡Freude, Freude! — ¡Alegría, alegría!...) que, a esas horas de la mañana, anuncia la primera, la segunda y la tercera llamada antes de la misa de las ocho.

Sonido e imagen al observar desde una terraza del parque “de los perros” —frente a Mar de Ross en el Country—, y escuchar caer el agua en la fuente que, nada más de hacerlo se nos refresca el pensamiento entre los ficus enormes, rozagantes y tupidos donde habitan unos negros cuervos, vigorosos y aterradores —como los de Allan Poe—, con sus ojos pequeños y redondos, amarillos y fosforescentes como el demonio, con los que anuncian su presencia piando desde las ramas más altas como si dieran órdenes, antes de bajar y tomar un baño en la fuente que, sólo de oírla, una vez más, nos refresca el alma.

“Tinnitus y fosfenos son términos científicos que identifican (ciertos) fenómenos neurológicos que afectan al oído y la vista —como explican en la exposición. En ambos casos, el lóbulo temporal del cerebro irradia ondas eléctricas que el oído identifica como zumbidos y retumbos y el ojo como destellos y colores”, tal vez por eso, al escuchar el pitido del tren y el sonido de los cuervos imaginé tantas cosas asociando libremente lo sonoro con lo visual.