jueves, 4 de abril de 2013

La liviandad del arte contemporáneo


INFOSEL. Crónica cultural para el jueves 4 de abril, 2013.
Hair Styles de Fernando Palomar, 2011.
‘Quien busca la verdad, muchas veces rechaza la tradición sin problema alguno. Pero con el arte, la situación es diferente. El arte pretende comunicar un mensaje de una a otra persona y sólo se puede llevarse a cabo si esa otra persona habla el mismo idioma y muchas veces podemos tener acceso a la producción artística sólo si compartimos la misma tradición. Las expectativas podrán satisfacerse o, por lo menos, nos podrán sorprender o superar o, de plano, nos pueden defraudar, como sucede muchas veces con los elementos que integran el arte. Por eso, la idea de la tradición no puede ser ignorada’, fue lo que escribió Gilbert Murray en Eurípides y su tiempo que viene a cuento por la inauguración el 10 de abril en la ciudad de México de Zona Maco, la feria de arte contemporáneo más importante del año, en donde podremos ver la obra de cientos de artistas para saber si hablan o no el mismo idioma que nosotros y ver si nos sorprenden, nos superan o defraudan nuestras expectativas.

Ahí está el meollo del asunto que hace interesante pasear por esta feria de arte, sobre todo, ahora que somos nosotros los que definimos cuál puede ser una obra de arte y cuál no —nos han pasado la estafeta— en donde tenemos la libertad de ser jueces y declarar si ‘esto que vemos lo consideramos una obra de arte (me guste o no me guste) o no lo consideramos’, aunque podamos llegar a pensar, sin enojarnos, que a lo mejor ese artista en particular nos está tomando el pelo y, si lo descubrimos, sonreímos y seguimos adelante. De todas maneras el arte nos remueve algo y ese algo a lo mejor tiene que ver con cierto cinismo o con la fealdad y el caos o, al contrario, con eso que consideramos bello y trascendente.

Es cierto que para comunicarnos con otra persona hay que hablar el mismo idioma y tener, de alguna manera, las mismas tradiciones. Tal vez por eso puede establecer una buena comunicación cuando traspasé Verona a Tepatitlán ganando puntos con ese cambio de escenario en la tragedia de amores y odios encontrados como los que había entre Montesco y los Capuleto para encontrar fascinante cómo es que entiende uno mejor el lenguaje de ese artista en una obra escrita hace más de cuatrocientos años, si logramos integrarla a los Altos de Jalisco, para que así hablemos el mismo idioma.

Así sucede con las obras de arte que podremos ver en la feria en donde habrá de todo, como en la viña del Señor: los buenos, los malos y los feos, pero, donde podremos disfrutar del buen humor, el ingenio que nos hace sonreír junto con una estética novedosa como la que encontramos en algunas obras de algunos artistas tapatíos que han despegado y navegan por el mundo como son: Gonzalo Lebrija, Francisco Ugarte, Fernando Palomar o José Dávila, por mencionar algunos que me han sorprendido y lo siguen haciendo.

Representan esa deliciosa liviandad del ser, como era el tema de Milán Kundera hace décadas y como es una manera de ver las cosas en este mundo cuando podemos esbozar una sonrisa cuando vemos eso que nunca se nos hubiera ocurrido como Hair Styles de Palomar o los autos en posición vertical a punto de entrar a la superficie del agua para hundirse como lo ha hecho Lebrija o el video del Sol de Ugarte tan peligrosa por kitsch donde integra la escala humana para volver a sorprendernos.

 Transitar por los pasillos de la feria Zona Maco entre el 10 y el 14 de abril y ver las locuras o las obras estructuradas que a lo mejor entendemos el lenguaje con el que nos hablan los artistas de estos tiempos tal como lo hacía Eurípides en el suyo, creo que eso se trata, poder ser traductores de esta nueva complejidad.