Francofilia tapatía


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 18 de mayo, 2013.
La uva pinot noire de los viñedos de Borgoña en Francia.

Las Fiestas de Mayo de este año gira alrededor de la cultura francesa en el más amplio de los sentidos, confirmando de esta manera la buena relación que ha existido desde hace siglos entre los franceses y los tapatíos que hoy en día lo puedo comprobar con varios de mis mejores amigos como son: José Luis Arriola Woog y el arquitecto Juan Palomar Verea, en donde el francés es la segunda lengua y conocen, estudian y les gusta todo lo que viene de Francia.

Una excepción a esta regla a finales del siglo XIX fue el abuelo Guillermo de Alba (1864-1936) quien decidió ir a estudiar arquitectura a la ciudad de Chicago y con eso, marcó la nueva tendencia y esa opción que consideraba la modernidad con vistas al futuro, pues a nadie que yo sepa, se le había ocurrido hacer esa clase de barbaridad y decir mejor ir a estudiar a una ciudad tan ventosa como es Chicago en lugar de irse a Paris a la Ecole des Arts. Cuando regresó en 1900, no sólo se casó con Maclovia Cañedo (1859-1933), una tapatía de pura cepa, sino que construyó el Hotel Fénix original que es un buen botón de muestra de lo que había estudiado en la escuela de arquitectura de Chicago con Louis Sullivan a la cabeza.

Pero no es de extrañar la comunión entre Francia y Guadalajara, ni mucho menos eso que en las Fiestas de Mayo pueden ver y disfrutar de la Francia contemporánea, recordando a sus grandes escritores en unas mesas literarias como las que habrá en la Gandhi, la Gonvill y en la librería del FCE en donde, seguramente, tratarán a esos autores que han dejado huella universal como son Proust, Flaubert o Stendhal, entre varias docenas más de escritores, poetas, filósofos y ensayistas que forman esa constelación que destaca en el cielo de la literatura.

Por eso retomo esto que se basa En busca del tiempo perdido, para saber de lo que estamos hablando: ‘la frase de Vinetuil era como el himno nacional de sus amores…. La frase empezaba por un sostenido de trémolos en el violín, que daban unos cuantos compases y ocupaban en primer término, hasta que, de pronto, parecía que se apartaban, y como una cuadro de Peter de Hooch, donde la perspectiva se ahonda a lo lejos por el marco de la puerta abierta, allá en el fondo, con color distinto y a través de la aterciopelada suavidad de una luz intermedia, aparecía la frase, bailarina, pastoril, intercalada, episódica como cosa de un mundo distinto...’

No podía faltar la gastronomía y Pierrot, el restaurante francés por excelencia, les ofrece un menú especial: ¡ah!, cómo se antojan ya los escargots, antes de entrarle a los menús bien elaborados que son una marca definitiva de la bella Francia. Y, por qué no asistir la tarde calurosa del próximo lunes 20 de mayo para hacer una buena cata de vinos como la que habrá en la Casa Museo López Portillo que, aunque se trate de hacer un buche y escupirlo —no hagan caso—, beban de esas copas la muestra del vino de Borgoña o de Burdeos dos de los más prestigiados del mundo con todo y su apelación controlé o su denominación de grand cru a base de uvas pinot noire y gamay. ¡Salud!

¡Ah!, también habrá música antigua con Les Sacqueboutieres en el Templo de San Agustín. Música que tan bien se escucha en ese espacio.