viernes, 10 de mayo de 2013

¡Qué fantastica ha sido la vida!


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 11 de mayo, 2013.

No es la primera vez que vuelvo a considerar en este espacio ‘el paso del tiempo’ y la relatividad con la que es medido pues, bien sabemos cómo es esa sensación que tenemos cuando sabemos que galopa a diferentes velocidades: lento cuando esperamos que alguien llegue y, mientras, damos vueltas para resistir la tentación de su llegada o nos volvemos a tomar otra taza de café hasta que se revierte esta sensación cuando llega quien esperamos y parece que el tiempo se va volando sin que nos demos cuenta, como cuando hacemos eso que más nos gusta y se nos hace tarde sin darnos cuenta por andar haciendo exactamente eso que hay que registrar como lo que más nos gusta. Otras veces, de repente, pasa el tiempo y escuchamos pasos en la azotea.

Siempre que celebramos una fecha decimos: ‘¡qué bruto!, cómo ha pasado el tiempo…’ y parece ayer que estábamos en tal o cual lugar. Sí, esa es la sensación que casi siempre viene acompañada de otra que tiene que ver con el parpadeo que contabiliza, por lo menos, una década: ‘¿te acuerdas cuando nos vimos la última vez?’ … y esa última vez fue hace una década. Un parpadeo y el reloj se adelanta una década.

Pero si uno hace uno un alto en el camino y examina la vida sin prisa, entonces, puede uno decir como eso que dijo Anne (Emmanuelle Riva) en Amour la película de Michael Haneke (2012) cuando, en un momento de lucidez, le pide a su marido le traiga el álbum de fotografías y lo empieza a hojear lentamente, hasta que dice con toda tranquilidad: ¡Qué fantástica ha sido la vida…, ésta larga vida…!

Sí, de pronto podemos tener esa otra sensación y en lugar de sentir que la vida pasa rápido, si tenemos la calma de hojear lo que hemos hecho en el tiempo, nos daremos cuenta, como si leyéramos un libro de aventuras, por todas las que hemos pasado, tal como lo recordé la semana pasada a los dos Ulises, incluyendo esos momentos en los que cruza por el estrecho de Escila y Caribdis en donde pensamos que no podríamos salir adelante, pero hay algo —Eros, tal vez, como dicen que es el dios que nos da fuerza para vivir y levantarnos de la lona—, que nos permite secundar lo que decía Anne con toda tranquilidad y asegurar: ¡Qué fantástica ha sido la vida…, ésta larga vida…!

Me mandaron hace tiempo algunas citas de lo que escribió Regina Brett, ganadora del Premio Pulitzer, ahora que  había llegado a los 90 años y que lo hizo para celebrar la vida con algunos pensamientos que son toda una lección, por ejemplo, dice que ‘la vida no es justa, pero aún así es buena’ o, ‘la vida es demasiada corta para perder el tiempo envidiando a alguien’ o que ‘no tenemos por qué ganar cada discusión, lo que hay que hacer, es estar de acuerdo para no estar de acuerdo’. Por ahí encontré esta que está dedicada a Lety Gómez Ibarra por aquello del Chocolate pues dice Regina que ‘cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.’ Me imagino que tuvo una vida plena, alerta y con las antenas puestas pues y por eso se atreve a decir que hay que hacer ‘las paces con el pasado para que no nos arruine el presente’, y que, por favor, ‘no compares tu vida con la de nadie más...’