viernes, 9 de agosto de 2013

La corrupción a la vuelta

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 10 de agosto, 2013.
Hamlet y Ofelia bromeando antes de la función de La ratonera.
De alguna manera la prensa cubre el tema de la corrupción y tal parece que no es una exclusiva nacional, sino que ha sido heredada desde la Conquista por los españoles que en estos días están hasta el cuello, incluso con el “yerno incómodo” del Rey, los sobrepagos del Partido Popular, los fraudes y mordidas en Marbella y un aeropuerto en Murcia que han construido en donde no vuela ni aterriza pájaro alguno.

En México no cantamos mal las rancheras y estamos también en medio de un mar de calamidades. Tal vez por eso, viene a cuento los textos que utilicé para dar clases en el ITAM sobre “El liderazgo y la corrupción” basado en Hamlet, en donde le escuchamos al guardia Marcelo aquellos de: “¡Algo podrido hay en el reino de Dinamarca!», una frase que usamos para anotar cuando la corrupción ha cundido como en el caso millonario de Tabasco o como ha sido a la vuelta de la esquina, en Tlalpan en la ciudad de México donde el director jurídico y su asistente —que por casualidad ha renunciado—, pedían, como lo hacen los del crimen organizado “una colegiatura” para seguir operando.

Aunque ya sabemos lo que es la corrupción, no está de más recordar que viene de corruptio: acción y efecto de corromper, de alterar y trastocar la forma de algo o de echar a perder, depravar, dañar o pudrir alguna cosa; sobornar a alguien con dádivas o de alguna otra manera; pervertir o seducir; estragar, viciar las cosas no materiales.

En las organizaciones públicas parece que es una vieja práctica: el poder que les otorga el puesto creen que está diseñado para el provecho económico de sus gestores. Sobornar o subornare es corromper a alguien con dádivas para conseguir algo que normalmente está prohibido. ¡Como si no lo supiéramos!

Expertos en el tema de la corrupción de la UNAM han declarado que en México “la corrupción es un tema complejo y delicado que hay que abordar frontalmente para lidiarla de manera efectiva. Es complejo por la cantidad de facetas que presenta y es delicado porque la vida nacional se ha visto profundamente afectada por la omnipresencia y la omnipotencia de la corrupción en sus diferentes modalidades como son: el tráfico de influencias, el contrabando, el soborno, el peculado, el uso privado de bienes públicos, el castigo al inocente y el premio a quien no lo merece.” Dicen que es producto de una legalidad absurda de una justicia viciada, o por el deterioro económico y las asimetrías sociales que alimentan al monstruo.

Shakespeare pone así en contexto al liderazgo del príncipe, del Rey y del Lord Chambelán para poder entender los sucesos a través del cristal de la corrupción, donde afloran las traiciones, los secretos y veneno de todo tipo. Los guardias sabían que algo estaba podrido desde murió el rey y por la actividad militar en Elisnore.

Imaginar que vivimos en un país corrupto es vivir en medio de esa podredumbre que es difícil de limpiar pues requiere de un esfuerzo integrado por varios sectores, empezando por uno mismo.

Algo está podrido, pensó Marcelo y Horacio murmura: “que los cielos nos guíen” y así, Hamlet tarda en entrar en acción porque le da de vueltas al asunto con todo y el fantasma de su padre que se aparece y a través de esta obra vemos algunas facetas de la corrupción en plena acción.