Momentos cotidianos y tranquilos

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 19 de septiembre, 2013.

María Lagunes.  
Siempre he buscado en las fotografías lo que puede estar detrás de ese instante en el que fue captada la persona y ahora lo he vuelto ha hacer, sobre todo, porque esa captura ha sido hecha por una artista y una maestra tan querida como es María Lagunes nacida en el Puerto de Veracruz donde estudió escultura, grabado, litografía y cerámica en el Centro de Artes Aplicadas antes de hacer sus estudios, en los años sesentas, en la ciudad de México en la Academia de San Carlos.

Es una mujer sensible que tiene el don de la modestia sobre todo si se trata de su obra y ahora de los retratos que ha hecho desde hace tiempo para registrar a otros artistas y amigos suyos con los que un día compartió un momento de su vida con una huella como la que hace de manera directa en esos momentos cotidianos, tranquilos y atrayentes que inevitablemente hablan de la vida fugaz, de la memoria amasada y la experiencia imaginada, como dice Francisco José Sánchez Montalbán en el catálogo diseñado por Silvia Segarra Lagunes para la exposición Retratos (1953-2013) inaugurada en los talleres de la Casa Estudio Luis Barragán de la ciudad de México.

Es un álbum de artistas en donde reconocemos algunos de ellos: actores, directores de teatro o de cine, arquitectos, escultores, filósofos, escritores, poetas y músicos como el cellista Pablo Casals a quien fotografió en Veracruz en 1956 tal cual, sin más, sin pretensión alguna, tal como ella lo hace sólo para registrar el momento cálido de esa reunión como lo podemos comprobar si recorremos con cuidad cada uno de los retratos que cuelgan sobre las paredes blancas del taller de Barragán, sobre todo, si los vamos recorriendo con calma. Por ahí nos damos cuenta del paso tiempo cuando nos encontramos con un retrato de Vicente Rojo joven o para observar el estado de ánimo de otros de los artistas que ven o no a la cámara como si trataran de fugarse como lo hacemos cuando alguien nos mira de frente como si nos preguntara algo que no queremos que decir, pues pertenece a uno de nuestros secretos.

En todos los casos son retratos para recordar, como el de su amiga Parvine Curie, colega escultora francesa a quien retrató en 1996 y que nosotros disfrutamos descubriendo los rasgos de una artista que tiene una mirada esquiva pero profunda que bien expresa eso que se llama carisma y que es como el amor: nadie sabe en qué consiste pero todos sabemos que existe con lo descubrimos con esta escultora a través del retrato que hizo María Lagunes que se complace especialmente en la búsqueda y el juego con un encuadre arriesgado, como dice Sánchez Montalbán.

La bella Helena
Puede ser también la hora del recuerdo para los que han sido retratados como Emilio Carballido, Tomás Segovia, Jorge Alberto Manrique, José de la Colina, Marta Palau, José Caballero, Louise Noelle, Carmen Parra, Ricardo Rocha, José Luis Cortés o Mario Schjetnan y el poeta Álvaro Mutis, y que se asomen por un instante como narcisos sobre el charco de agua para reconocer lo efímero y el paso del tiempo y sus huellas. Ahí está el poeta León Felipe (1954) cabizbajo, cigarro en mano, viendo para dentro como dicen y, sin pretender algo más, en otros retratos María logra resaltar la belleza, por ejemplo la de Helena Rojo cubierta la cabeza que bien podríamos titular La virgen de la Roca.


Captar a los amigos en la intimidad un día cualquiera, cuando se estuvo platicando y se tuvo una buena comida donde María, en la sencillez de su captación, encuentra aquello que genera el discurso y la metáfora. Y de esta forma cimienta un estilo narrativo y estético en la compleja espontaneidad de su disparo como el que le hizo recientemente a Álvaro Mutis, con su gesto señorial tomado en un momento cotidiano y tranquilo.