¿Ya ven?, ¡se los dije!

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 21 de septiembre, 2013.
Tal como se abrazaban Ingrid con su Manuel.
Odiamos que nos digan eso de ¡ya ven, se lo dije! Tal vez sea porque somos vanidosos y odiamos reconocer que el otro tenía la razón cuando nos ha tratado de advertir sobre el porvenir. Tal como lo han hecho esos que saben de esto que tiene que ver con el cambio climático como es el Dr. Lloret del ITAM que próximamente nos explicará en esa clase virtual sobre La ciencia del cambio climático en La sustentabilidad y la empresa (curso en línea en postproducción para quede listo en enero del 2014 en www.aulabierta.org), donde podremos entender eso que está pasando y que tanto nos duele no haber reaccionado ni escuchado a tiempo y todavía seguir dubitativos sobre las causas y sus efectos.

Un grupo de científicos han llamado la atención sobre el efecto invernadero que ha modificado el clima, entre otras razones, por el efecto mariposa y los cambios mínimos en las condiciones iniciales que producen algo así como este abrazo descarado que se han dado en nuestras narices Ingrid y Manuel, dos tormentas que han flanqueado a la República desde el viernes pasado causando desastres: Ingrid por la costas del Golfo y Manuel por el Pacífico y los dos juntos ha causado una verdadera tragedia y un caos, en el sentido estricto de la palabra, que nunca habíamos visto que sucedía como ahora en Chilpancingo que ha sufrido desbordamientos, derrumbes y varios desgajamientos de los cerros con todo y las casas sembradas, como las otras de las atrocidades en Veracruz y Puebla, mientras celebrábamos el aniversario de la Independencia.

Nos convencen las supersticiones sobre las causas de estos desmanes climáticos que algunos creen se deben a un castigo divino o a las discrepancias entre papá Oberon y mamá Titania —dioses de la Naturaleza—, como lo imaginó Shakespeare en el Sueño de una noche de verano cuando esa reina le dice a su marido: “¡Ya ves, te lo dije!”, y comprueba que es por su pleito que se produce el caos. Por eso la escuchamos que dice muy enojada: por tus pleitos, has fastidiado nuestros gozos y, por eso, en venganza los vientos silban en vano con sus flautas y han chupado el agua del mar para formar una neblina tal sobre la tierra que los humildes ríos, ahora orgullosos, se han desbordado de sus riberas; los bueyes han jalado inútilmente con sus yugos y el labrador ha sudado en vano, pues el verde maíz se ha perdido, se ha podrido en su juventud, cuando apenas le salían sus modestas barbas…

Bien sabemos que estos fenómeno son producto del maltrato ecológico por el exceso de CO2, y, desde que Lorenz desarrolló ese modelo que simulaba el clima se dio cuenta que el cambió de las condiciones iniciales produce el caos que ahora bien conocemos.

Sin poder dormir, recordaba esas noches en Chapala y los chubascones que caen y que nos hacía levantarnos en la noche para escuchar el gran Concierto para percusiones con la Orquesta Sinfónica Celestial, mientras el cielo se iluminaba, pleno de vida, antes que retumbara en el centro la Tierra mostrando su magnificencia y una manera de expresar el caos celeste en acción.


Pero hoy dan ganas de quedarse callado y pensar por unos minutos en esos que se han muerto ahogados y ayudar a los esos miles que se han quedado sin nada y que tendrán que volver a empezar desde cero.