viernes, 25 de octubre de 2013

Los avatares de la Catedral

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 26 de octubre, 2013.
Vista de la Catedral diseñada por el alarife Martín Casillas, s. XVII.
La historia de la iglesia en Guadalajara descrita por Tomás de Híjar, Pbro., fue relatada y grabada a principios de septiembre en la Sacristía de la Catedral con ese mural tan importante en donde está representada la fe, la esperanza y la caridad. Fue en esa ocasión que conocí el primer tomo de los tres que forman la colección de libros publicados por El Colegio de Jalisco como La catedral de Guadalajara: su historia y significados, una obra que se ha trabajado como Dios manda, por decirlos de alguna manera, consultando los archivos que les permitieron a sus autores caminar desde el siglo XVI hasta nuestros días por los pasillos del poder eclesiástico para trasladar el obispado originalmente en el poblado de Compostela a la ciudad de Guadalajara.

La más reciente versión de lo que ahora conocemos como la Catedral de Guadalajara se ha convertido en un símbolo de la ciudad. Originalmente fue diseñada por el alarife Martín Casillas del que siempre me dijeron en casa que era por ese personaje que me habían puesto ese nombre y, por eso, desde chiquillo admiro al alarife que dicen fue el primero de los Casillas que vino desde Galicia para primero trabajar en la Catedral de Puebla de los Ángeles y luego venir a Guadalajara para construir lo que sería un digno edificio y la sede del obispado, pues antes en esa “ciudad, y los demás pueblos de españoles de esta provincia, no tienen iglesias sino unas casillas de paja.”

En el texto escrito por Tomás de Híjar, hace referencia a esta nota en donde nos cuenta cómo “fray Pedro de Ayala, escaldado por la reticencia de don Vasco (de Quiroga) de aceptar como oficial el cambio de sede de Compostela a Guadalajara, rechazó como despropósito, iniciar las obras de una sede catedralicia, así fuera provisional, como le pedía su cabildo, resultándole más cuerdo remitir al rey el proyecto de la obra definitiva, que, sabemos por varias cédulas reales, fue aprobado y que comenzará el maestro Aguilera y llevará a feliz término el alarife Martín Casillas.”

Para el 15 de mayo de 1612 reportaban que “ha tiempo que está arqueada y hechas las bóvedas del altar mayor, de manera que falta poco para acaballa.” En casa decían que había recibido en pago un terreno al lado de la Catedral (donde está ahora el Palacio de Gobierno) y tierras en Tepatitlán en los Altos de Jalisco, donde sembró y ha crecido un árbol frondoso donde está toda la familia.


Ya están disponibles los primeros tres tomos de la real y verdadera historia de la Catedral con todo y la narración detallada de los que preferían que estuviese más lejos del ámbito del obispo de Michoacán desde que solicitaron su cambio de Compostela a Guadalajara “es Ia principal población de españoles, la cual, de seis años a esta parte, se ha fundado en este sitio, después que el virrey de la Nueva España […] pacificó la rebelión de estos naturales, por ser lugar más cómodo y dispuesto para la seguridad de esta Provincia. Esta es tierra llana y de muy buenas salidas, abundante y muy templada, y en el concurso y poblaciones de estos naturales… (Por eso) he puesto en ella mi aposento. A vuestra Majestad suplico sea servido mandar que la iglesia catedral se asiente en esta ciudad, para dalle vida, como el ánima se lo da al cuerpo, máximo que en toda esta provincia no hay otra parte do se pueda poner.”