La luz petrificada del mármol

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 18 de diciembre, 2013.
Los elementos del paisaje en Carrara, Italia.
Dicen que Miguel Ángel veía lo que quería esculpir dentro de la piedra y todo lo que hacía era quitarle lo que estorbaba de ese bloque de mármol blanco que había escogido en Carrara para que quedara libre ya fuese La Piedad o el David, el pequeño gigante listo para tirar o una vez que ha tirado con su honda la piedra que le da al gigante de Goliat, como lo imaginó mientras esculpía ese cuerpo perfecto como si fuera un dios.

Cuando Fernando Ituarte era estudiante de arquitectura y era parte del taller “Max Cetto” en la UNAM que dirigía el maestro Humberto Ricalde (1942-2013), se fue a París de intercambio y estando allá, viajó a Carrara, Italia que está en las faldas de una cadena montañosa al norte de la Toscana, sobre la Riviera Liguria y la Versilia, para conocer los yacimientos de mármol y el puerto de salida al mundo de esos bloques enormes como los mandaban a Grecia en el siglo V a.C. para que Fidias el escultor y arquitecto de la Atenas de Pericles hiciera las columnas del Partenón o para esculpir a la diosa Atenea. Siglos después se mandaban a la Roma renacentista del Papa Julio II para que estuviera en manos de Miguel Ángel esas piezas que tienen su origen en el sedentario marino del triásico medio y que son más antiguas que los mismos Apeninos.

Cuando Fernando llegó a Carrara quedó deslumbrado por la escala y la magnitud de esas rocas que cortan con cuidado máximo, así como, de los espacios que quedan, una vez que éstas son sustraídas de la montaña. Entró a las cuevas y supo, como bien dice Loreta Castro Reguera en el catálogo que, “a través del tiempo, Carrara ha sido relevante porque a partir de un proceso de sustracción ha adicionado elementos al paisaje y a la historia.”

Decidió fotografiarlas y cuando el maestro Ricalde las vio, le propuso que se expusieran en el Taller de la Casa Luis Barragán. Desde entonces se gestó esta exposición que ahora podemos disfrutar. Ha sido curada por el arquitecto Mauricio Rocha quien decidió poner algunas de gran formato en el taller y el resto unas cuarenta fotografías de pequeño formato, colocarla aquí y allá por toda la casa “sin molestar, como las podría haber puesto el mismo Barragán que tenía la costumbre de hacer eso con fotos y reproducciones que le gustaban, colocándolas en el gran atril o dónde él pensaba que sería adecuado para disfrutarlas”, como lo comenta Fernando Ituarte.

De esta manera, si van a ver la exposición Sustracción, pueden matar dos pájaros de un tiro: ver esta exposición fotográfica y hacer el recorrido de la casa para disfrutar de sus propios espacios y recibir el eco del que hay al norte de la Toscana.

Fernando trajo un pequeño bloque de mármol que pesa como el demonio y decidieron colocarla sobre uno de los peldaños de la escalera del vestíbulo forrada de piedra volcánica en donde lograron un contraste dramático de la textura, el color y la consistencia entre la piedra volcánica (negra y rugosa) y la textura suave y su blancura como la tiene el mármol de Carrara que al sopesarla, nos permite imaginar su contundencia y monumentalidad con la que los que algunos escultores han podido crear lo bello a imagen y semejanza de los dioses.


Esa pieza de mármol se convierte en la prueba fehaciente de todo lo que puede estar de la historia de Carrara y de sus artistas, sólo por tocarla, sabe uno las dificultades que puede haber de esculpirla, pues no se permite tener errores con el cincel y eso nos impone.