viernes, 31 de enero de 2014

Arriesgarse para conocer el amor

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 30 de enero, 2014.
Rusalka de Dvorak se transmite el sábado 8 de febrero a las 12:00.
Hay un riesgo implícito cuando nos relacionamos con alguien que es tan diferente a nosotros que parece que somos de otro mundo. Nada que ver con los hábitos y menos con sus costumbres aunque todo esto queda rebasado cuando nos enamoramos y nos gusta tanto la otra persona que perdemos eso que se llama juicio por el deseo de estar con esa otra persona y por ese deseo, no nos importa si nos quedamos mudos en su presencia, sin poder comunicarnos ni conocernos. Esto es lo que le sucede a Rusalka la Ninfa, Ondina o Sirena que se enamora de un Príncipe y arriesga todo por ese amor. Por eso le pide a Jezibaba, la bruja de las rusalkas que la transforme en mujer para poder estar con ese Príncipe y por eso le prepara su pócima pero… y con el terrible “pero”… le impone una condición: Rusalka se quedará muda frente a los seres humanos.

Así imaginamos que nos puede pasar si un día nos enamoramos de una Princesa, de una mujer que pertenece a otro mundo, digamos a la «gran socialité» y es parte del «jet set»: seguro que nos quedamos mudos después de hacer el amor sin poder compartir nuestras vidas, ni platicar nuestros sueños, pues las diferencias son tales que nos encontramos frente al abismo de la incomunicación. ¿De qué podríamos hablar? ¿De la vida que llevamos o de la que ella lleva en su «jet set»? Seríamos como Rusalka después de que se enamora del Príncipe en donde realiza que tienen dos mundos aparte y que ella está muda frente a ese mundo. Después del amor, seguramente a señas, sin poder reírse ni contarse sus vidas, ni sus ilusiones. Nada. El silencio en medio de esa deliciosa desnudez.

Rusalka es la ópera de Dvorak (1841-1904) que podremos ver en vivo y en directo el próximo sábado 8 de febrero a las 12:00 horas en las pantallas de alta definición, con la producción del MET de Nueva York, como lo hacen más de 3 millones de aficionados. Por lo pronto, está disponible la conferencia sobre esta ópera con el maestro Sergio Vela dividida en tres partes, cada una de unos 15 minutos en donde se pueden enterar de los orígenes de esa obra y de las intríngulis de este cuento de hadas, así como, de los puntos más relevantes.

Las rusalkas son criaturas fantásticas que viven a la orilla de los lagos y, en el caso de la ópera de Dvorak, es el nombre común y el propio del personaje del cuento: una bella Ninfa de los lagos que se dedica a atraer a los hombres para destruirlos. Ese es su destino y Rusalka no puede escapar de él como las palomas de su nido. Una vez que se enamora del Príncipe y se transforma a pesar de las advertencias de Vodnik, su padre que es además el Espíritu del agua, acepta las limitaciones que le imponen con tal de convertirse en una mujer que desea saber qué es eso del amor.

El Príncipe, enloquecido por su belleza se la lleva a su palacio feliz de la vida aunque ella no hable y sea una Princesa extranjera la que compita por lograr, por otras razones, la atención del Príncipe. ¿Cuántos casos conocemos de esas rusalkas, bellas como ellas solas, que después de hacer el amor no tienen nada más que decir? ¿Se puede imaginar cómo termina esta historia? ¿Podremos aprender algo en esta vida?

El canto de la luna es el aria en donde Rusalka, como nosotros, expresa sus deseos y anhelos amorosos pidiéndole a la Luna que vaga por la tierra bañando con su mirada el hogar de los hombres, que se detenga y le diga dónde está su amor: dile Luna plateada, que soy yo quien lo abraza para ver si se acuerda de mí, por lo menos un instante.


Maldita Rusalka sabe que puede volver a ser quien era si mata al Príncipe con una daga. Pero ella prefiere no hacerlo y él, perdido de amor, la vuelve a encontrar para que le de un beso aunque sabe que es mortal… Luna plateada… dile que se acuerde de mi…