viernes, 24 de enero de 2014

No todo lo que brilla es oro

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 25 de enero, 2014.

Rory Kinnear en la versión de Hamlet de la National London Theater, 2014,
No todo lo que brilla es oro como esta dorada puesta en escena del National London Theatre con el Hamlet que dirige Nicholas Hytner que fue la obra que transmitieron en vivo (pero no en directo), el pasado lunes en las pantallas del Lunario de la ciudad de México.

En primer lugar los cinco actos se llevan a cabo en plena oscuridad como si fuera un pleonasmo, misma que tuvimos que resistir durante las 4 horas que dura mientras el príncipe de Dinamarca padece su bipolaridad (maniaco-depresivo) en esas escenas en medio del claroscuro, mientras recita sus 1,616 líneas (el 40% del total de la obra).

El reparto deja mucho que desear: la reina Gertrudis (Claire Higgins), es una mujer poco atractiva y descuidada a la que ya no le brillan los ojos y ha perdido su atractivo; la joven Ofelia (Ruth Negga) no tiene personalidad alguna como, por ejemplo, aquella Helena Bonham Carter en la puesta en escena de Franco Zeffirelli (1990); Rosencrantz y Guildenstern son una sombra en medio de esa oscuridad y parece que no hubieran existido como dos fantasmas más en el castillo de Elsinore; Hamlet (Rory Kinnear) golpea lo que dice y escupe al final de cada verso cuando entra con el ritmo del pentámetro yámbico; su amigo Horacio (Giles Terera) tienen un rostro poco confiable: un belfo que le cuelga para tener un aspecto que es bastante desconcertante y para acabarla de amolar, Lorena Maza quien hizo la traducción al español, la hizo con las patas (aunque esto no es culpa del NLT).

Lo mejor es Polonio, el Lord Chambelán del palacio, un hombre que habla demasiado y aconseja a su hijo Laertes (Alex Lanipekun) antes de que se vaya a estudiar a París. Le dice que no preste dinero ni pida prestado; que no sea de los que inician las peleas pero, si llega a estar en alguna de ellas, que sus contrarios se cuiden de él; que se vista de buenos trajes, pero sin ostentación en fin, le da su bendición y lo despide como buen padre, pero no tarda en mandar a uno de sus sirvientes a París para que lo espíe y si es necesario suelte por ahí falsos rumores. ¡Órale!

Por lo demás, escuchamos el monólogo de ser o no ser, de esto se trata… —como lo tradujo Tomás Segovia—, y agradecimos esas citas que tenemos clavadas en el alma como… the readiness is all…, entre otras o esa cuando el príncipe asegura que bien podría vivir en una cáscara de nuez y sentirse el rey del espacio infinito, que ha utilizado el mismo Stephen Hawking (1942-) en uno de los libros que ha publicado para explicar el origen del universo o cuando le dice a Osric que conocer bien a un hombre es conocerse a uno mismo —como lo hace antes de enfrentar a un duelo en contra de Laertes.

Pesó la versión de Hytner que además aceptó una escenografía abigarrada en donde el exterior y el interior son iguales y la tumba de Ofelia la cavan en la sala del rey donde reconoce haber sido el autor del fratricidio por ambición y lujuria.

De lo que va de esta temporada del NLT, sin duda el Macbeth con Kenneth Branagh se lleva la corona y los aplausos así como se lleva los abucheos de este Hamlet que es una obra que bien sabemos vale oro molido.