viernes, 14 de febrero de 2014

Coriolano en manos de su madre

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 13 de febrero, 2014.

Aunque no todas las puestas en escena del National London Theater son extraordinarias, de todas maneras vale la pena asomarse al Lunario para ver la producción de la temporada 2014 que transmiten, tal vez celebrando los 450 años del nacimiento de William Shakespeare en 1564. El próximo lunes 24 y martes 25 de febrero, podremos ver la versión de Coriolano la tragedia de este noble romano, creado y educado por Volumnia, su madre como guerrero. Es un hombre que no supo disfrutar de la vida civil y por eso, no sabe qué hacer en la política o en la diplomacia. Nunca lo vimos en su casa sentado por ahí buscando la famosa ataraxia o ausencia de turbación como la que practicaban los epicúreos o simplemente platicando de sus miedos y aventuras con su mujer; menos jugando, con su hijo Marcio aunque fuese a los espadazos, aunque fue un niño que, según Valeria, amiga de la familia, decía que era igual a su padre y que sólo caza mariposas para luego destruirlas con los dientes.

Cayo Marcio se llamaba hasta que logra vencer —prácticamente solo— a los volscos allá el pueblo de Corioles. Por esa victoria mereció que el Senado le permitiera llamarse a partir de ese triunfo Coriolano y así fue hasta el fin de su corta vida, cuando la ambición sin límites de su madre lo fuerza a que sea candidato para Cónsul en una campaña que él se niega a hacer frente a los tribunos del pueblo que odiaba desde que tenía uso de la razón. Candidato se llamaba porque se cubrían con una túnica blanca (cándida) para hacer campaña mostrando las heridas que había tenido para defender a los romanos.

Despechado por los tribunos, se despide de su madre y de Roma para unirse al enemigo y regresar para destruirla: venga madre, no más lágrimas. Despidámonos y ya que la bestia de mil cabezas me echa a cornadas. No, así no, madre, ¿dónde está tu coraje de antaño? Solías decirme que la extrema adversidad es la gran prueba del alma y también que el hombre vulgar, sólo soporta penas vulgares, y que en un mar en calma todas las embarcaciones flotan con igual maestría; y que los golpes de la fortuna, cuando más arrecian, requieren de un trato noble por quien los soporta. Solías abrumarme con todos estos preceptos que hacían invencible al corazón que los hizo suyos, le dice en el cuatro acto, todavía con fuerzas para enfrentar a su madre porque después, ella va a verlo al campo de los volscos para suplicarle, como última instancia, que abandone sus deseos de destruir a Roma y a su familia, y que negocie la paz. De esta manera, Aufidio, el general de ejército volsco tiene un pretexto para  acusarlo de traición y matarlo.

Tiene razón Jan Kott cuando dice que esta obra es seca como un hueso, pues estamos frente a la historia de un romano antiguo de pura cepa, educado para ser guerrero y pelear sin tregua contra los enemigos de Roma. Estamos frente a una historia de un héroe legendario que no ha digerido el golpe recibido por los plebeyos de la recién formada República Romana, (500 a.C.). Es la historia de un noble orgulloso sobre todas las cosas, que llegamos a conocer a fondo —sus fortalezas y debilidades entretejidas en el tejido de la tragedia— como se logran en el teatro.

El poeta T.S. Eliot (1888-1956) se inspiró en esta obra para escribir su poema Coriolan, quien había dicho que junto con Antonio y Cleopatra, son los éxitos más efectivos de la carrera artística de Shakespeare. Por su parte, Harold Bloom dice que es una crónica histórica dura y austera, violentamente dramatizada.


Son tres las facetas que debemos observar: la caracterización semi-divina del héroe como el mismo Marte; las implicaciones morales y políticas del enfrentamiento entre la plebe y Coriolano, así como la guerra contra los volscos. Por último, la importancia y el poder de la madre frente a su hijo contrarrestando sus ineficacias políticas, al no estar relacionados con la guerra.