La resplandeciente claridad del Olimpo

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 27 de febrero, 2014.- 

En el Olimpo, donde dicen que está la morada siempre segura de los dioses (…) permanece un cielo sin nubes y una resplandeciente claridad la envuelve. Ahí se divierten durante todo el día los felices dioses (Homero. La Odisea, siglo VIII a.C.). Al ver Keramiká, la exposición que está en el Museo Nacional de Antropología, comprobamos que en efecto se divierten todo el día los felices dioses mientras nosotros nos quedamos con la boca y los ojos abiertos para ver con deleite y con calma las piezas de Cerámica que merecen les demos un aplauso por haber logrado esa armonía en la curaduría de esas piezas hechas por los artesanos griegos de la antigüedad, tal como imaginamos que vivían aunque fuera sólo por hoy hace 2,500 años cuando ilustraban sus vasijas de barro negro con tal delicadeza y perfección contando algún momentos en la historia de sus mitos y leyendas que se sabían de memoria, mismos que fueron construyendo durante siglos para tratar de explicarse y entender la verdadera y auténtica creación del universo, los fenómenos de la Naturaleza, las pasiones de los hombres y de esos dioses creados a imagen y semejanza.

Keramiká es la puesta en escena del Museo de Antropología que está en el Paseo de la Reforma en donde vemos docenas de piezas de cerámica: vajillas, jarrones, jarras y otros objetos de arte representativas de la cultura y civilización de sus habitantes entre los años de 500 y 400 a.C., unas piezas que están hechas con tal perfección que no podemos quitarles la vista. Además de dos o tres esculturas de mármol pequeñas: Afrodita desnuda del siglo IV a.C. y una Cabeza de mujer velada, las dos bellísimas, (sí en superlativo para mí, como decía una de mis alumnas) que forman parte de esta exposición que estará hasta abril.

Hay tres Salas con diferente vocación: la Audiovisual, para ubicar la época con lujo de detalles; la interactiva, donde uno puede ver las respuestas en opción múltiple y la Lúdica, donde los visitantes juegan a coronarse con su rama de olivo.

Pero en la vasijas es donde está la clave: Cronos y Medea o Poseidón y Anfítrite o nada menos que Zeus, complacido dejándose servir su copa de vino por Ganímedes, el bello joven que fue raptado para quedarse al servicio de ese dios; está Hades y Perséfone para recordar las leyendas y los mitos y poder explicar las complejidades que a veces observamos en la Naturaleza o en los seres humanos, hasta que en esas ciudades Estado, donde definían el origen: Después del Caos, el vacío primordial, cuando el Orden no había sido impuesto por los elementos del Mundo que luego engendró al Érebo y la Noche (Nix), al Día (Hémera) y al Éter —tomado del Diccionario de la Mitología.


Los griegos pensaban que mientras el cuerpo duerme y permanece inmóvil ve y vive por dentro muchas y extrañas cosas: «las ve y vive él mismo (sin duda alguna), pero no las ve y vive, sin embargo, su yo visible, conocido por él mismo y por los otros, pues este yo yace como si estuviera muerto pero que está alojado en su interior otro yo que vive en él y es el que obra en sueños, mientras aquel duerme. Homero sigue creyendo que las vivencias de los sueños son hechos reales y no quimeras. Jamás dice que el que sueña ‘cree’ ver esto o lo otro: para él, lo que se percibe en los sueños son formas y figuras verdaderas, como las de los dioses o demonios de los sueños enviados por ellos, así como, las ‘imágenes’ fugaces, sugeridas por los dioses. La visión del que sueña es un hecho real y por eso es real lo que se nos aparece en sueños como cuando vemos a una persona muerta. Y si se nos presenta en sueños es porque existen, es decir, que han sobrevivido a la muerte, pero solamente como una imagen aérea, como la imagen de nuestro cuerpo reflejada en un espejo de agua, una imagen etérea e intangible, inaprensible, a diferencia del yo visible; por eso, le llaman psique...» Por lo tanto, lo que el hombre sueña confirma la existencia de un segundo yo con vida propia, como lo explica Edwin Rohde en Psique, la idea del alma y la inmortalidad entre los griegos. (FCE, México 2006).