jueves, 20 de marzo de 2014

La sensualidad de Blancanieves

INFOSEL. Crónica cultural del jueves 20 de marzo, 2014.— 
Blancanieves del coreógrafo Angelin Preljocal en TV, Film&Arts.
Es un lujo poder volver a imaginar la historia de Blancanieves con un grupo coreográfico como el del francés Angelin Preljocal (1957-) con la escenografía de Thierry Leproust, la música sinfónica de Mahler y el vestuario de Jean Paul Gaultier l’enfant terrible de Francia y todo esto poder verlo en la pantalla chica de la TV en el canal Film&Arts para verla desde su inicio cuando «un día de invierno en el que los copos de nieve caían como plumas del cielo se encontraba una reina sentada cerca de una ventana con marco de ébano. Estaba cosiendo. Y como se puso a contemplar la nieve mientras seguía cosiendo, distraídamente se pinchó un dedo con la aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve… Al poco tiempo tuvo una hija blanca como la nieve, sonrosada como la sangre y los cabellos negros como el ébano a la que le llamaron Blancanieves. La reina murió al dar a luz y poco después el rey tomó una nueva esposa.»

Y esto que nos cuentan los hermanos Grimm con un inicio más o menos amable, se va complicando por la maldad de la Madrastra —que conste, no la madre—, una mujer que no podía soportar que alguien más la superase en belleza y, por eso, adquiere al grado de pesadilla, aunque el final, como bien sabemos, es esperanzador y Blancanieves libra las amenazas y los peligros de muerte en dos ocasiones, tal como lo escuchábamos en la infancia y que después lo vimos de mil y una maneras: en comics o en el cine con la versión de Disney en donde la transfiguración de la reina en bruja es la pesadilla recurrente de nuestra infancia, al ver cómo la madre se convertía en bruja y nos despertábamos con el corazón galopando de miedo.

Este fin de semana pude disfrutar la versión de este cuento de hadas como pocas cosas en la versión coreográfica —magnífica, debería agregar— con el Ballet Preljocal, esta compañía de danza contemporánea que se basa sus producciones en los cuentos de hadas de los hermanos Grimm en donde el coreógrafo francés Angelin Preljocal, este bailarín de origen albano, ahora hecho todo un coreógrafo recibió en 1995 el Premio Benois de la Danse y creó su compañía para residir en Aix-en-Provence.

La coreografía de Blancanieves resulta que estuvo en el 2012 como parte del Festival de México Centro Histórico y en esa ocasión se nos fue en blanco. Por fortuna hay esta versión en TV que me ha dejado anonadado: la coreografía, el vestuario, la música de Mahler con todo y el adagio de la Quinta Sinfonía que, hasta entonces, era exclusiva de la Muerte en Venecia de Visconti (1971), hicieron de esta obra un espectáculo que bien vale la pena ver.

Si pudiera saber con anticipación este tipo de programas en la TV, estoy seguro que apartaría el tiempo en mi agenda para ver cómo es que con esta coreografía sufrimos igual con la respuesta del espejito antes de la tempestad: «Oh, reina, que la más hermosa sin duda era, pues ahora Blancanieves mil veces la supera.»


Resalta la belleza y la sensualidad tanto de Blancanieves como de la Madrastra: el bien y el mal, lo blanco y el negro. El poder expresivo es tal, que volvemos a seguir, paso a paso, a esa Blancanieves que convence al guardabosques y a sus compañeros —que no enanos— sino unos bailarines acrobáticos que bajan de sus cuevas por un acantilado para jugar con la joven un juego erótico de primera, mientras esperamos que la bruja acometa con la manzana para destruirla y llegue la fuerza del beso que la salva una vez más. Hay un lúdico candor y sensualidad en esta obra donde Preljocal combina todo con una impactante, fantástica y misteriosa escenografía y con la fuerza musical de Mahler para que la obra adquiera el poder mágico inigualable en las obras de arte.