viernes, 7 de marzo de 2014

Los fantasmas en acción

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 8 de marzo, 2014. 
Valeria Luiselli y Los ingrávidos, ahora en el teatro.
Habría que contrastar la lectura que hacemos de una novela con las versiones escénicas que pueda tener ya sea en el cine, teatro, ópera o danza de tal manera que podamos integrar las dos experiencias e independientemente de preferir una u otra forma, hacer de todo esto un paquete que nos permita considerar la obra de una mejor manera.

Valeria Luiselli se acercó a Fernando Bonilla en el 2011 para invitarlo a que dramatizara algunos fragmentos de su novela Los ingrávidos recién publicada, fragmentos que se pondrían en escena durante la presentación de su libro, una idea me remitió a los 80’s cuando hacíamos eso en editorial que tuve como fue esa feliz ocasión con Hugo Hiriart quien propuso poner en escena para presentar su libro Disertación sobre las telarañas y la de Silvia Molina, Leyendo en la tortugas. Así son las buenas ideas y una manera de sembrar por ahí semillas que se convierten en plantas exóticas en medio de la selva.

Fernando Bonilla logra materializar la novela y, por eso, ésta sigue su curso para poder ver ahora en el Teatro Helénico de la ciudad de México a tres actores que caracterizan al resto de los personajes de la obra. Este martes que asistí y vimos a Joaquín Cosío representar a Gilberto Owen y escucharlo decir que unos meses antes de irme a Manhattan le mandé a Novo mi “Autorretrato o del subway”, que llevaba meses cortando y editando, como con Pound y Z y Federico a mis espaldas… pero también es el marido de la narradora, el editor neoyorkino y el amigo que falsificaba documentos; Haydeé Boetto, era la esposa, que durante mi segundo embarazo no jice más que dormir. Me despertaron las contracciones en la semana 39… y es la que escribe la novela en la ciudad de México, una novela silenciosa, para no despertar a los niños y también es Dakota, una de las amigas de la narradora. El papel de la jovencita que vivía en Nueva York es Cassandra Ciangherotti (tan parecida a Valeria que a veces creíamos que, en realidad, era su fantasma), que a su vez hacía el papel del hijo, “del mediano” que, en realidad era el primogénito, pero que él mismo se compara con sus padres (los mayores) y con su hermanita (la menor) y por eso se bautizó a sí mismo como el mediano con tal angustia cuando sus padres se peleaban que pedía permiso para hablar y decirles que no había podido terminar de ver la película el otro día porque se había quedado dormido.

Es ella la que tiene esa voz en la novela y en la obra y es la que hace toda la diferencia porque entra y sale con ese ingenio y buen humor en medio de la vida, del recuerdo, y de los fantasmas que de pronto ve, como si fuese uno de ellos cuando se sobreponen las imágenes borrosas de Owen y la suya en los vidrios del subway, ingrávidos los dos, como el que trae en su cabeza y que traduce al inglés falseando documentos en una vieja Remington de los 20’s.

Porque efectivamente todos morimos muchas veces, como bien escribe ella, pues la gente se muere a cada rato y deja irresponsablemente un fantasma de sí mismo por ahí, y luego sigue viviendo, original y fantasmas, cada uno por su cuenta.


La interpretación de Valeria es una de tantas que pudieron haber gestado como la del escenario, donde podemos escuchar monólogos que llenan el teatro del mundo.