El renacimiento de la música

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 15 de mayo, 2014. 
Compositores de la temporada 2014 con la Orquesta Sinfónica de Minería.
Cuando asociamos la música con Shakespeare hay dos corrientes sobre las que podemos navegar: una, relacionada con la música renacentista que había empezado a sonar de manera distinta gracias a los cambios que se lograron en esos años, entre otros, el desarrollo de la técnica polifónica o Ars nova que había alcanzado una cierta complejidad cuando generalizaron el uso de los grupos vocales con diferentes timbres y tesituras en donde se pudo hablar de tener a las cuatro voces mismas que llegarán hasta nuestros días: la soprano, el contralto, el tenor y el bajo. Algunos de estos cambios los incorporó Shakespeare en algunas de sus obras en donde muchas veces era él quien escribía la letra y otros la música ya fuese de una canción o balada con tal que tuviera éxito en la taquilla, pues bien sabía que el público se entretenía con eso y la obra adquiría brillo y profundidad.

La otra corriente sobre la que podemos navegar es la que provocó o provoca todavía Shakespeare con sus obras para que los músicos compongan obras inspirada en esas obras de teatro como empezó a hacerlo Henry Purcell (1659-1695) a finales del siglo XVII en donde nos parece que fue en el siglo XIX cuando hubo una mayor proliferación de composiciones de cámara, sinfónicas y operísticas (más relacionadas con la escena y el teatro). Ahora está cerca la temporada de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) en la Sala Nezahuacóytl, que han incorporado varias piezas musicales en este sentido, para celebrar el 450 aniversario del nacimiento de Shakespeare (1564) y que empieza el 4 de julio para terminar el 31 de agosto.

En el Renacimiento hubo cambios en la música dentro del ámbito polifónico como fue el contrapunto en donde las voces se empezaron a mover de modo independiente al contrario de las composiciones homofónicas en donde las voces se mueven de manera homogénea; luego se sustituyó el ritmo irregular abandonando el del canto gregoriano hasta establecer una música con medidas fijas en donde las duraciones de los sonidos eran absolutas. Por último, se llevó a cabo un cambio en la armonía, en donde los compositores introdujeron voces a distancias de terceras superpuestas que, en la Edad Media, no eran utilizadas y que desde este renacimiento será el antecedente de los acordes de nuestro sistema tonal actual.

Shakespeare escribió la letra de muchas canciones, por ejemplo, en Mucho ruido y pocas nueces (Much Ado About Nothing) en donde las incorpora al inicio explicando la esencia de la obra: No suspiren más, niñas, no suspiren más; / que los hombres son impostores: / siempre están con un pie en el mar y otro en la playa / y jamás son constantes en una sola cosa. / No suspiren… dejen que se vayan; / y que ustedes sean felices, estén alegres / y canten todas sus penas con un «¡Ay, nana, nana, nana!

Tal vez Shakespeare sabía más que nadie que la música es efímera por naturaleza y que no se puede tocar, pues sólo existe en el mismo momento que es aprehendida. Sin embargo, sabía que puede alterar profundamente la manera cómo vemos el mundo y el lugar que ocupamos en él.


Por su parte Berlioz (1803-1869) compuso varias obras inspirado en Shakespeare, como Beatriz y Benedicto de esta comedia y que será una de las que podremos escuchar, en donde el compositor trata de explicar la relación que hay entre estos amantes que se han ofendido y que por eso ella suplanta su pasión y dolor con un delicioso juego de palabras, pues tal como decía Beatriz: el primer galanteo es ardiente y rápido, como la giga escocesa