miércoles, 2 de julio de 2014

William Shakespeare y la música

INFOSEL. México D.F., a jueves 3 de julio, 2014.— 
Portada de la revista digital Quodlibet, Verano del 2014.
Quodlibet es la revista digital que publica la Orquesta Sinfónica de Minería cuatro veces al año, en cada una de las estaciones. En la de este Verano del 2014 hay tres artículos dedicado a William  Shakespeare y la música bien editados por Fernando Fernández: uno es el de Luis Pérez Santoya, experto en música y asesor principal en discografía cuando estaba en la tienda de Margolín; Ana Carolina Aguayo, que también escribe sobre la música de Shakespeare y un ensayo de mi parte, en donde trato de ver este mundo de la música desde el balcón en donde muchas veces era el lugar donde se tocaba la música en las obras de teatro allá en El Globo isabelino, para anotar la importancia de la música en algunas obras de Shakespeare y tener una idea de la que se ha compuesto desde entonces, inspirada en las obras de teatro de Shakespeare en los diferentes géneros musicales como puede ser las obras corales, oberturas, óperas o música para ballet.

Las canciones que se interpretaban en las primeras obras de Shakespeare (como Romeo y Julieta) eran para divertir y acompañar a los personajes sin que tuvieran mayor importancia en la trama o en los personajes. Sin embargo, a partir de las canciones que compuso Shakespeare, por ejemplo, en la comedia Como les guste (1595), comienzan a relacionarse más con el carácter y el tema de la obra y de plano, en Mucho ruido y pocas nueces (1598) le dan el tono a la comedia al inicio de la obra. Ese cambio se pudo haber debido a que contaba con el talento de Robert Armin, uno de sus actores pues no siempre era posible tener a un buen músico y cantante como éste, así que, Shakespeare pudo haber estado renuente a incorporar algunas canciones.

En las tragedias usa la música para darle un realce dramático o irónico como las canciones que canta el Bufón de Rey Lear o las de Ofelia en Hamlet o las tristísimas y premonitorias de la bella Desdémona en Otelo que, muchas veces, se basan en esas baladas populares que el público conocía y, por eso, tenían un efecto mayor.

En las últimas obras, como en Enrique VIII, la influencia de la mascarada y con eso la moda de ofrecerle al público más espectáculo, exigía incluir canciones y bailes en donde creemos que la letra era de Shakespeare y la música de sus amigos los compositores como Robert Johnson, Thomas Morley o John Wilson, entre otros, fueron la pura base.

Poca de la música original en las obras de Shakespeare ha sobrevivido. Sin duda, utilizó melodías de canciones populares de la época para que la gente se divirtiera y las recordara. Luego, la música fue adquiriendo más fuerza en la obra. Shakespeare estaba consciente de la tarea del compositor y por eso escribió versos de líneas cortas y rimadas de diversas longitudes y puso especial énfasis en las vocales más que en las consonantes, especialmente al final de cada uno de los versos. Es notable, por ejemplo, la importancia que tiene la música en una de las escenas claves de la trama de La Tempestad cuando, gracias a ella, Ferdinando, el príncipe de Nápoles, elabora la muerte probable de su padre y le cambia el ánimo para poder encontrarse con Miranda, la hija de Próspero, para que pudiera llevar a cabo el “amor a primera vista”:

—¿De dónde viene esa música? ¿Es del cielo o de la tierra?... mientras permanecía en la playa, llorando la muerte de mi padre, esta música llegó hasta mí flotando sobre el agua, aquietando la furia del mar y mi sufrimiento —como pensaba Ferdinando.

Inspirados por algunas obras de teatro hay compositores que han hecho varias óperas como Verdi con Macbeth y Otelo o Héctor Berlioz que enloqueció con las obras y con una de sus actrices y compuso varias piezas, entre otras, Beatriz & Benedict (de Mucho ruido y pocas nueces) que podremos disfrutar en esta temporada de la OSM que empieza este viernes 4 de julio entre otras obras como es Obertura a las alegres comadres de Windsor de Carl Otto Nicolai que la interpretan ese día para abrir boca.