miércoles, 6 de agosto de 2014

Una ópera entre el amor y el ingenio

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 7 de agosto, 2014.

El elenco de la versión para cine de Kenneth Branagh (1993).
Béatrice fue engañada antes de ser abandonada por Bénédict tal como nos enteramos cuando leímos Mucho ruido y pocas nueces de Shakespeare (1598). Por haber sido engañada le guarda rencor y vive trabada con un sentimiento encontrado, como el que le dio ahora que se entera que viene junto con el príncipe de Aragón después de una victoria militar, para hacer una escala técnica en la villa de su tío Leonato en Mesina. Desde este momento no lo puede remediar —y la entendemos perfecto—, se le aceleró el corazón que lo enfriaba sacándole filo a su ingenio para desahogar su coraje con frases hirientes de doble sentido, en una mezcla que va entre el deseo y el coraje. Cuando oye al mensajero que anuncia su posible llegada, le pregunta, sin que pueda ocultar su emoción:

—Por favor, el signor Montato ¿ha regresado de la guerra?

¿Signor Montato? Nadie lo conocía con ese nombre, pero nosotros sabemos que ella con su malicia se refería a esos tipos (como Bénédict) que se la pasan «montando», no a los caballos, sino a las mujeres, tal como lo celebran los misóginos franceses, cuando en las cantinas  levantan la copa y brindan diciendo: A nos chevaux, a notre dames y se qui le montre!

Más adelante nos enteramos cómo es que la están pasando estos dos desde que llegó a la villa en donde… hay una especie de guerra chistosa entre ella y el signor Bénédict: jamás se encuentran sin que se entable una escaramuza de ingenios.

Bueno, pues este fin de semana vamos a escuchar la versión de esta obra compuesta por Héctor Berlioz, quien escribió el libreto titulándolo Béatrice y Bénédict, clasificada como una ópera cómica en dos actos estrenada en 1862 en Baden-Baden, Alemania y que finalmente llegó a Paris en 1890, muchos años después.

La vamos a disfrutar en la Sala Nezahualcóyotl en esa versión que preparó Sergio Vela, con todas las dificultades del caso, para ajustar el libreto al español que hablamos en México y poder hacer esos juegos de palabras (como albures), entre esta pareja de amantes. Será interpretada con un elenco de primera y con la batuta de Carlos Miguel Prieto. 

Para tener una idea de lo que sucede en esta obra, escuchemos a Béatrice cuando explica cómo es que las diferentes etapas del amor las podemos comparar con los tipos de bailes de la época: el primer galanteo es ardiente y rápido, como la giga escocesa, y no menos fantástico; el matrimonio es formal y grave, como el minué, lleno de dignidad y de antigüedad; y luego viene el arrepentimiento que, con sus piernas vacilantes, toma parte de la zarabanda, cada vez más torpe y más pesada hasta que nos hunde en la tumba.

Como pareja, Béatrice y Bénédict son explosivos, sobretodo ahora que se vuelven a encontrar. Los dos se la pasan midiendo las causas y los efectos de lo que dicen, tratando de herirse lo más que pueden, al tiempo que tratan de ocultar la pasión que los domina. Ella no está dispuesta a ser engañada de nuevo y él mantiene, como los jóvenes de su edad, una falsa misoginia, haciendo bromas como las que hacemos en nuestros días sobre los maridos cornudos y las mujeres que los engañan.

Es una relación que ha pasado por el arrebatamiento y la entrega y que ha dejado huellas en el cuerpo y en el alma, gracias al sube y baja del amor, el sexo, la lujuria y el encuentro fortuito y apasionado, y las consecuencias del desencuentro, el perjurio y las falsas promesas que tanto duelen, sobre todo cuando ella descubre que lo que pretendía Bénédict en aquel entonces era conseguir, ya saben ustedes qué… antes de abandonarla y dejarla en el vacío y la furia de quien ha sido engañado como le pasó a ella que, inocente, dice que le entregó como si fuese un juego de cartas, un «doble corazón», mientras que él jugaba con los dados cargados.

Es una comedia y la versión que vamos a escuchar cantando llega a tener un final feliz en donde los daños y los sustos que han pasado durante esta segunda visita no son tan graves y, finalmente, con trucos y engaños, los dos terminan juntos y nos queremos imaginar que con el tiempo van a apaciguar a su lengua viperina y que ojalá se dejen llevar con todo ese ingenio que tienen, convertido en sentido del humor, ese que siempre nos ayuda a tolerar el futuro y a olvidar el pasado.