Revelaciones de Cristina Kahlo

INFOSEL. Crónica cultural del jueves 9 de octubre, 2014. 
La tormenta que amenza a la cúpula del Palacio de Bellas Artes. Cristina Kahlo.
De pronto, en la Galería de la Terminal Uno del aeropuerto de la ciudad de México, podemos descubrir las «Revelaciones» de Cristina Kahlo, una serie de fotografías hechas dentro y fuera del Palacio de Bellas Artes en donde nos muestra, como buena voyerista, los lugares a los que casi nunca tenemos acceso, para descubrir así, algunos de sus secretos.

Revelaciones es la manifestación de una verdad secreta u oculta y, por antonomasia, es una manifestación divina, pero, lo que Cristina nos muestra tiene otro significado que está alrededor de mostrarnos o manifestarnos aquello que muchas veces está oculto a primera vista y que ahora su ojo avizor lo descubre en el Palacio como si fueran sus secretos ocultos.

Por fuera nos muestra el paisaje urbano que rodea al Palacio y, por dentro, los pasillos, el baño de hombres y esos mingitorios de principio de siglo como le hubieran fascinado a Marcel Duchamp; el guardarropa para las óperas o la sala de ensayos en donde un día vi cómo se colapsaba la soprano que ensayaba con Sergio Vela en una de las óperas del Anillo de los Nibelungos.

Cristina nos revela algunos secretos que están guardados en la gigantesca estructura de mármol blanco y que podemos asociar con esas otras «revelaciones» a las que se refiere Octavio Paz en La casa de la presencia. Poesía e Historia (FCE, 2014), cuando nos explica que esas palabra se refiere a la conversación secreta y privada que tiene el poeta con el lenguaje o consigo mismo y que, en este caso, es la conversación que mantiene Cristina con ella misma y su cámara, mientras recorre los espacios y tropieza con los objetos y que, al captarlo, revela su conversación con ella misma.

El que haya sido Cristina Kahlo la fotógrafa de esta exposición lo explica Magdalena Zavala, Coordinadora Nacional de Artes Visuales del INBA, en una entrevista que le hicieron: se sabe que a principios del siglo XX, Guillermo Kahlo, el bisabuelo de Cristina, había hecho varias tomas del recinto antes de que se inaugurara en 1934, bueno pues ahora, si lo hacía Cristina con eso se podía cerrar un ciclo 80 años después y sería la bisnieta la que tomara las fotografías del edificio desde una perspectiva más íntima.

Nos muestra algunos de los objetos y los espacios que fue registrando mientras recorría el Palacio y eso es lo que nos ofrece esta tan bien curada exposición en la Galería del AICM, donde circulan miles de personas para que, aquellos que tengan tiempo antes de salir de viaje, puedan descubrir sus Revelaciones y conozcan de esta manera las intríngulis del Palacio.

Cuando Paz habla de la poesía como una posible comunión con los demás y se da cuenta que, con la modernidad, se ha dado una escisión que «se agranda y se vuelve abismal», volvemos a conectarlo con esta poesía-gráfica de Cristina, que nos permite comulgar con lo que representa sus imágenes que nos hablan de un pasado muy importante, cuando se marcó una raya en la difusión de la cultura en México.

Lo exterior y lo interior que vemos paseando por la Galería, como si nos estuviéramos paseando por fuera y por dentro de un edificio emblemático de la ciudad de México, inaugurado hace 80 años, terminado después de la Revolución que marcó a la sociedad, justo cuando ya estábamos entrados en la modernidad y que había empezado la difusión de la cultura de altos vuelos con la creación de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la batuta de Carlos Chávez y sus conciertos semanales; o la ópera con la Compañía Nacional o los invitados del extranjero y la danza moderna con Manuel Limón y las Compañía de Ballet clásico; las exposiciones de artes plásticas y de arquitectura, es decir, cuando se empezó a difundir la totalidad de las Bellas Artes y estaba en plenitud de funciones en un país que, por fortuna, había iniciado el largo camino para disfrutar, compartir y comulgar con las artes para poder entender mejor de lo que se trata esta vida.

Cristina Kahlo nos deja ver el paisaje urbano que rodea al Palacio y los nubarrones que amenazan, simbólica y físicamente, la cúpula y que nos aterran porque sabemos de los efectos que pueden tener las tormentas sobre nuestras cabezas o sobre el mismo Palacio de Mármol. En otra toma, hecha desde el corredor del primer piso, vemos la fachada poniente del Palacio de los Correos, otra gran obra en cantera de Adamo Boari que contrasta con el blanco mármol de Bellas Artes.

En realidad, esta exposición es toda una revelación del arte fotográfico de Cristina Kahlo.