miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tres pistas de Orfeo y Eurídice

INFOSEL. Crónica cultural para el jueves 6 de noviembre, 2014. 
Orfeo y Eurídice de Rubens que logra decirnos mucho de este mito.  

El mito de Orfeo y Eurídice es el origen de las tragedias en donde el amor se ve truncado antes de tiempo: el día de su boda, una serpiente muerde a Eurídice y muere. Orfeo, hijo de Apolo y Calíope que tocaba la lira como nadie y todos disfrutaban escuchándolo, dolido por el suceso, les suplica a los dioses que le permitan rescatarla del Averno. Los dioses aceptan siempre y cuando no la volteé a ver. A punto de salir, no resiste más sus reclamos y voltea a verla de reojo para explicar lo que pasa. En ese mismo instante Eurídice vuelve a caer hasta al fondo del Hades. No cabe duda que los dioses pueden ser unos tiranos incorregibles. 

Durante más de una década le he seguido la pista a esta obra en diferentes versiones empezando por la ópera de Gluck que pude ver en Barcelona (2003) por primera vez en el Gran Teatre del Liceu, con la Opera Nacional de Lyon y subtítulos en catalán, como los que aparecían en la pantalla chica en el respaldo de los asientos.

Siete años después, en el 2010, logré otra pista. Ahora se trataba de Eurídice, la obra de teatro escrita por Sarah Ruhl, traducida y dirigida por Otto Minera con escenografía de Philippe Amand y con el siguiente reparto: Ana Serradilla como Eurídice; Luis Gerardo Méndez como Orfeo con todo y su guitarra eléctrica y, Arturo Barba, el Señor del Inframundo más las Tres piedras que le dieron un toque de humor negro como su alma.

Esa versión me gustó mucho porque el mito es el mismo pero ahora es a través de la vida de Eurídice que parece que se casa medio a fuerzas con Orfeo, un guitarrista obsesivo compulsivo de la ciudad de Nueva York. El mismo día de su boda, mientras Orfeo tocaba su guitarra, no se percató que durante la fiesta el Señor del Inframundo seducía a su novia, persiguiéndola por los rascacielos hasta que se tropieza y cae a la entrada del Averno que empieza a recorrerlo, antes de la negra noche, hasta encontrar a su padre con quien se siente feliz —si se pude decir así estando en el Hades—, y recuerdan, como lo hacían cuando ella era una niña, los buenos tiempos —tal como quería hacerlo el rey Lear con Cordelia su hija, cuando los hicieron prisioneros: «¡Ven! ¡Ándale, vamos!, que juntos cantaremos como pájaros enjaulados…» Ahora, Eurídice y su padre recuerdan escenas de su infancia como si fuera la edad de oro.

La tercera pista está por verse mañana 7 o el domingo 9 o el miércoles 12 de noviembre en el Teatro Bicentenario de León, Guanajuato en donde se estrena la versión original de la ópera Orfeo ed Eurídice de Gluck, dirigida por Sergio Vela, para conmemorar el 300 aniversario del nacimiento del compositor basada en el mito griego que ya conocemos.

Sergio Vela nos cuenta que es lo más relevante de esta puesta en escena que se llevarña a cabo en el teatro que dirige Alonso Escalante y que es «un recinto artístico que funciona como centro de desarrollo artístico de alto nivel que, en un lapso corto y contra viento y marea, ha alcanzado un lugar preeminente en el quehacer de las artes escénicas y musicales en México.

»El proceso de preparación fue largo y detallado —nos comenta Sergio Vela—, como en todas las puestas en escena que he hecho pero, finalmente ha sido satisfactorio: después de diez meses de discusión, análisis, conceptualización y diseño comenzamos los ensayos de escena hace mes y medio en la casa sede de la Compañía Nacional de Teatro (en Coyoacán) con un reparto integrado por el contratenor español Flavio Oliver (Orfeo) y la soprano mexicana Anabel de la Mora (Eurídice). Junto con estos dos protagonistas estará la voz blanca (Amore), personaje interpretado alternativamente por las niñas soprano Karla Castro y Ariadne Buendía, integrantes de la Schola Cantorum de México que, junto con un grupo de bailarines y figurantes interpretan a los personajes adicionales que he concebido para establecer el discurso dramático: Gina Paris (Plañidera y Espíritu sereno), Gustavo Sanders (Espíritu equino), Fernanda Parra (Furia desatada y apaciguada), Marisol Castillo (Caronte), y Darwin Angulo con Simba (Cancerbero).

»Destaca la dirección musical de Gabriel Garrido, músico argentino y amigo desde hace muchos años. Como es digno de la mayor celebración, ¡qué duda cabe!, la agrupación musical encargada de interpretar a esta exquisita y trascendente partitura de Gluck, como es la Orquesta Sinfónica de Minería (sin duda, la mejor de México), que participa gracias al respaldo de Gerardo Suárez, Presidente de la Academia de Música del Palacio de Minería quien, una vez más, marca un derrotero luminoso en su afán de colaborar para lograr los mejores resultados artísticos.

»Para poner en práctica las articulaciones originales y el fraseo del siglo XVIII, la orquesta contará con una concertino huésped, Agnès Kertész, pues nuestra concertino titular, Shari Mason, tiene compromisos profesionales durante la primera quincena de noviembre, de tal suerte que le era imposible encabezar la orquesta en esta ocasión.»

Todo está listo para que estemos recorriendo esta nueva pista para que, después de la «¡Tercera llamada, Tercera!» reluzca en el escenario esta historia cantada en una nueva versión que ha sido cuidada en todos sus detalles. ¡Mucho éxito!