viernes, 23 de enero de 2015

De animales a dioses y la "realidad imaginada"

EL INFORMADOR. Tertulia del sábado 24 de enero, 2015.

Nunca había tenido una visión tan clara y completa desde una altura tal como la que ha escrito Yuval Noah Harari (1976-), un joven profesor de historia la Universidad de Jerusalén que escribió De animales a dioses. Breve historia de la humanidad, que viene a México para hablar de su libro el próximo martes 27 en Club de Industriales de la ciudad de México, invitado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, la Asociación Mexicana de Amigos de la Universidad de Jerusalén y el Club.

«Hace 100,000 años había por lo menos seis especies de humanos habitaban la Tierra. Hoy solo queda una, la nuestra, el Homo sapiens. ¿Cómo logró esta especie imponerse en la lucha por la existencia? ¿Por qué nuestros ancestros cazadores-recolectores se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegamos a creer en dioses, en naciones o en los derechos humanos y cómo a confiar en el dinero, en los libros y en las leyes? ¿Cómo acabamos sometidos a la burocracia, a los horarios y al consumismo? ¿Cómo será el mundo en los milenios venideros?» En este libro Harari trata de contestar estas preguntas y para eso traza la historia desde los primeros humanos que caminaron sobre la Tierra, así como los radicales y devastadores avances logrados en las tres revoluciones que hemos protagonizado: la revolución cognitiva (hace 70,000 años); la agrícola (hace 12,000 años) y la científica de hace 500 años.»

A partir de los hallazgos en varias disciplinas como la biología, la antropología, la paleontología o la economía, explora cómo las grandes corrientes de la historia han modelado a nuestra sociedad, a los animales y a las plantas que nos rodean e incluso a nuestra personalidad.

Pero hay un momento clave, hace 32,000 años, cuando el líder de alguna tribu expresó, de alguna manera en el origen está el verbo—, no tanto la alerta por el peligro de algún león que merodeaba, sino que fue capaz de decir algo que la gente creyó al pie de la letra y que no era real, por ejemplo: «el león es el espíritu guardián de nuestra tribu». Esa capacidad de hacer creer una ficción es una de las características más singulares en la historia de los sapiens: «la ficción nos ha permitido no sólo imaginar cosas, sino hacerlo colectivamente —dice Harari— y, por eso, podemos urdir mitos comunes como la historia bíblica de la creación o los mitos nacionalistas de los estados modernos».

El sapiens inventó barcas, lámparas de aceite, arcos, flechas y agujas (para coser vestido cálidos). Pero la figurita de marfil con el «hombre león» o la «mujer leona» encontrado en la cueva de Stadel en Alemania hace 32,000 años resulta ser clave: el cuerpo es humano, pero la cabeza leonina y esto resulta ser uno de los primeros tótems que conocemos y un ejemplo indiscutible de la capacidad de la mente humana para imaginar cosas que no existen en la realidad, es decir de «la realidad imaginada».

¿Qué tenía de especial ese lenguaje que nos permitió conquistar el mundo? Resulta que los sapiens pudieron producir sonidos y señales en un número infinito de frases cada una con un significado diferente como un medio para compartir información sobre el mundo y sobre lo humano, es decir, desarrolló esa especie de variante del chismorreo, característica única de nuestro lenguaje que ha sido capaz de trasmitir información de cosas que no existen en absoluto. Tal vez por eso decimos que ‘en el principio fue el verbo.’