sábado, 18 de abril de 2015

Nada es como parece

Ciudad de México, a sábado 18 de abril, 2015. 

Debs, el petirrojo consentido de la inglesa Len Howard.
Ahora que tengo tiempo, salgo a la terraza sin libros, ni revistas, ni nada, sólo para estar ahí, respirando hondo, tratando de entender lo que sucede en estos ‘tiempos del cólera’, como los del amor de García Márquez. Es un rito que hay que aprender a disfrutarlo porque eso de ‘no hacer nada’, sabemos, por tradición que está prohibido como el ocio, la madre de las artes. 

Ojalá pudiéramos observar a los pájaros como lo hizo Len Howard en su casa de campo allá en Essex y seguir su actividad, pues todo parece que no paran y van de un lado para el otro sin saber si juegan, pelean, seducen o qué. Hay quien pía y entrelaza sus trémulos en un discurso; otros, parece que cantan, como nuestro ‘Pavarotti’ que cada año nos visita al atardecer pero, los del mediodía, no parecen cantos los que escuchamos.

Entre los grajos azules, los saltones hierberos o las calandrias que nos visitan, a veces se acerca un gorrión a las ramas de la azalea —que cubre la fuente— para decidir si se toman un baño de asiento y dentro de ella sacude las alas o si sólo toma unos sorbetes antes de volar nervioso a otra de las ramas sin flores de la Jacaranda que cubre la terraza para secarse y cagar cuando se les antoje, antes de vivir ese día, como el que los observa tirado en el suelo, sin otro fin que recuperarse de los golpes de la vida.

Len Howard convivió con los pájaros y escribió un diario publicado en 1952 en un delicioso y extraño Breviario del FCE con el título de Los pájaros y su individualidad. Lo hemos hojeado y de ahí he tomado dos que tres fragmentos en donde nada es como parece, como nos daremos cuenta al leer esas observaciones de sus pájaros silvestres a los que les dedicó gran parte de su vida para tratarlos, atenderlos y observarlos después de que habían perdido el miedo para relacionarse con ella y se puedan manifestar tal como son:

27 de agosto. La compañera de Dobs pasea por el pasto con la cabeza erguida y a pasitos cortos… Cuando Dobs aparece, ella se retira despacio murmurando algo entre dientes. Dobs gorjea muy bajito para sí mismo… El ‘petirrojo del oeste’ amenaza con otro ataque; detrás del macrocarpus (un especie de ciprés) vibran notas llenas de fiereza. Dobs arregla el asunto con el lenguaje de los petirrojos.

28 de agosto. Dobs está en el comedero con su compañera. Al parecer están en plan amistoso.

30 de agosto hasta el 4 de septiembre. Dobs viene todos los días. Su compañera está invisible. La tarde del 4 la persigue a todo lo largo del seto fronterizo.

Del 4 al 8 de septiembre.  La tensión aumenta. Dobs lanza insultos al petirrojo instalado en su macrocarpus… De madrugada Dobs canta una preciosa canción, pero luego puede cantar en un tono distinto... El canto del petirrojo es más expresivo en otoño que en primavera. Tiene aspectos más variados y puede sonar feroz, amenazador, mimoso, aliviado, contento, triunfante, mórbido, presumido, lastimero, resuelto, aburrido, desesperanzado, dando la impresión de que su adversario es un necio y el mundo una mierda…


9 de septiembre. Esta tarde Dobs ha estado cantando desde la copa del ciruelo una canción fuerte y monótona… debe ser un truco para alejar a los otros pájaros… luego, canta fuerte y sin interrupciones como si sólo quisiera oír su voz... Tal parece ha resuelto sus asuntos territoriales y ha estado cantando dulcemente todo el día…