El Nodo y cómo desatarlo

El Informador. México D.F. a sábado 11 de julio, 2015.—

Uno de los Nodos de esta exposición en el Museo de la Ciudad de Querétaro.

Se dice fácil, pero el artista que expone su obra al público y muestra lo que ha estado trabajado en la intimidad, necesita tener valor para hacerlo pues, de alguna manera, se queda encuerado una vez que hace público esos temas que traía adentro de sí y que ahora los (ex)pone, uno tras otro, tal como se le antoja representarlos.

Estoy de acuerdo con Alan de Botton cuando dice que la pintura, puede ser una herramienta con la que podemos extender nuestras capacidades más allá de lo que la naturaleza nos permite pues, de alguna manera podemos, si los observamos con cuidado, vernos en ese espejo y compensar así nuestras debilidades innatas y nuestras fragilidades psicológicas.

Voy a ver si es cierto todo esto el próximo viernes 17 de julio cuando vaya a la ciudad de Querétaro para ver la obra reciente de Claudia Casillas Fernández del Valle, que expone en el Museo de la Ciudad una muestra de sus cuadros recientes como Nodo un tema que asocio con los nudos marinos —aunque son más bien la parte de la cuerda que permanece fija en un cuerpo vibrante— o como esos que hacen los marineros en los extremos de las amarras cuando atracan después de haber viajado por los mares, entre las tormentas tropicales, como les llaman antes de que se formen ciclones, o cuando viajan con el viento a favor entre las olas de alta mar o cuando esperan inmóviles, en ese sube y baja de la calma chicha.

Con esa idea vamos a ver sus óleos —pequeños y grandes— para asomarnos y ver un poco el alma de la artista y ojalá asomándonos, veamos como en un espejo lo propio colgado en los muros del Museo para recordar cosas —como dice Alain de Botton— o para mantener la esperanza o para tolerar la tristeza o para respirar hondo sabiendo que en esta vida hay un cierto equilibrio y, de esa manera, entender mejor la vida para que podamos apreciar, a través de estas obras de arte, lo que nos rodea el día de hoy.

Si recuperamos la memoria —como apunta ese autor en El arte como terapia—, nos daremos cuenta de algunas cosas que a lo mejor hemos olvidado pues nuestra mente es perturbadoramente responsable de perder información importante, tanto de los sucesos como de los sentimientos.

Sí. Vamos a ver esos cuadros recién hechos por Claudia para ver si recordamos algunas cosas, a pesar que son abstractos y creo que están hechos con la emoción a flor de tela para traducir, a través de esa paleta de colores lo abigarrado o lo despejado y nítido de esos cuadros, algunos sentimientos para que, viéndolos de esta manera, podamos otear el paisaje que nos queda por navegar.


El viernes vamos a recorrer cada una de sus obras colgadas en los muros del Museo de la Ciudad de Querétaro y vamos a fijarnos en cada obra para ver de qué manera podemos interpretar lo que propone Claudia para convertirlo en propio y recuperar así lo que nos haga falta, inspirados en lo que ella ha plasmado y que sea así como desatemos el Nodo, soltemos las amarras, y continuemos lo que nos queda por navegar y el barco siga su rumbo con el viento en medio de las tormentas y los avatares de la vida y ella siga proponiéndonos lo que se le ocurra que le salga del fondo de su alma para que nos sirva un día de terapia, tal como sugiere Alan de Botton.