Esa bandanda de grullas que vio Sibelius

México D.F. a jueves 16 de julio, 2015.—
 
El 18 de septiembre de 1957, Jean Sibelius había visto una bandanda de grullas...

«Una sinfonía debe ser un mundo, debe abarcar todo», decía Gustav Mahler (1860-1911), y así nos imaginamos que componía sus obras Jean Sibelius (1865-1957) como la Séptima y última sinfonía, en donde imaginamos el paisaje finlandés —frío y blanco varios meses del año—, con una oscuridad tempranera que nos puede apabullar a los que somos sureños y tropicales.

 En sus caminatas diarias, tuvo una premonición después de dar uno de sus paseo en Ainola, Finlandia, donde vivió desde 1903, observando la Naturaleza para convertirla en temas musicales, como esa bandada de gansos que volaban un día sobre el lago helado o el canto de la grulla sobre el suelo pantanoso o el perfume de la breve pero florida primavera o los colores en el otoño.

En septiembre de 1957 le dijo a Aino, su esposa que acababa de ver «a las aves de su juventud»: había visto una bandada de grullas de la que se desprendió una de ellas para volar en círculos alrededor de su casa antes de regresar con la bandada y continuar su camino. Dos días después Sibelius moría de una hemorragia cerebral. (WP)

Este fin de semana (julio 18 y 19) la Orquesta Sinfónica de Minería inicia con la Séptima Sinfonía de Sibelius, bajo la batuta de José Areán en donde podremos saborear ‘virtualmente’ un viaje a Finlandia para percibir, a través de esta sinfonía, lo que él veía, olía y disfrutaba alrededor de su casa donde vivió hasta el último día de su vida, al lado de su mujer y de sus seis hijas —¡Dios mío!—: Eva, Ruth, Kirsti, Katarine, Margaret y Heidi.

Es un continuo musical y los movimientos no tienen pausa. Nos lleva de la mano, apaciblemente, como si la observación de la Naturaleza se diera sin prisa: el cielo oscurece temprano, los pocos y preciados días de calor en el verano o la paz que podemos percibir si nos dejamos llevar por la magia de la música de este compositor de quien Jomi García Ascot decía que era «una música inmóvil, que se desarrolla sin ir a ninguna parte. Bruckner y Sibelius la han perfeccionado hasta el estatismo casi total… lo que ocurre, quizás, es que pretenden sustituir el desarrollo de su música por una supuesta elevación de la misma». Como ahora lo tomo de Con la música por dentro libro que publiqué en 1982.

¿Qué quería decir Mahler con eso de que una sinfonía tiene que abarcar todo? Para ‘abarcar todo’ hay que subirse a las alturas, dejar el bosque y trepar a ese balcón desde donde podemos apreciar las cosas a distancia y, al mismo tiempo, ver los detalles: el vuelo de las grullas sobre el Mar del Norte o el de las gaviotas en el Pacífico y compartir la sensación de equilibrio que podemos asociar con una cierta paz del espíritu: ‘vida nada te debo, vida estamos en paz.’

Nada mejor que demostrar el movimiento andando, así que, habría que ir a la Sala Nezahualcóyotl el sábado 18 a las 20:00 horas o el domingo 19 a las 12:00, para escuchar esta sinfonía de Sibelius, además del Quinto concierto para piano, ‘Emperador’ de Beethoven con Jorge Federico Osorio al piano y, la Cuarta sinfonía ‘Lo inextinguible’ del danés Carl Nielsen.


Una programación de primera como la que propone cada año Sergio Vela para los conciertos de la temporada como la que hizo la semana pasada donde creemos que ‘mejor es imposible’.