Las historias que imaginamos con la música

México D.F. a jueves 2 de julio, 2015. 

Sergei Rachmaninov en un ensayo de orquesta.
Qué clase de historia nos estará contando el piano en la primera parte del Tercer concierto de Rachmaninov, ese que inicia con una narrativa fresca y optimista en un Allegro ma non tanto, como nos podremos sentir este próximo domingo antes de ir al concierto, en un especie de rito del verano en una de esas mañanas que huelen a tierra mojada, cuando hemos visto el sol más de una gloriosa mañana acariciar las cumbres de las montañas con su potente luz…, como inicia el Soneto 33 de Shakespeare y que ahora volvimos a verlo acariciar las cumbres del Popocatépetl con todo y su modesta humareda.

De pronto, el piano se precipita y se desespera como si eso que nos estuviera contando algo que lo confunde y por eso hace una boruca que nadie entiende. Se va enredando y exasperando hasta que la orquesta, que desea entender lo narrado, repite la pregunta y los dos concluyen y se entienden. Menos mal, ¡ya pasó! ¿Qué será eso que podremos imaginar cuando escuchemos este concierto con la Orquesta Sinfónica de Minería en la sala Nezahualcóyotl con Lilya Zilberstein al piano, bajo la batuta de Carlos Miguel Prieto, ahora que han iniciado su temporada 2015?

¿Nos podemos imaginar una historia de amor? ¿Qué más puede ser? ¿Será que narra esa historia como la de Leontes en el Cuento de invierno cuando tuvo una segunda oportunidad? Puede que sí o, más bien, ¿serán nuestras ganas?, pues vuelve a contarnos lo sucedido y en esa segunda vuelta nos damos cuenta que es un tema que está lleno de vida, como lo es este concierto que compuso cuando tenía 36 años de edad, en el otoño de 1909, cinco años después del caos, mientras estuvo tranquilo en Ivánovka, la hacienda familiar en las tierras bajas de Kubán-Azov, a la orilla del río Beisug.

Nos gustaría creer que se trata de una historia de amor y de vida a la que le agrega, de repente, un poco de sal para darle sabor al caldo de la nostalgia aceptando que todo eso que vivió fue maravilloso , sí, pero ¡ya pasó!, como sucede cuando vemos cómo las teclas enloquecen y luego attacca súbito los dos últimos movimientos hasta apaciguarse y aceptar el paso del tiempo, como lo aceptamos en este concierto cuando nos damos cuenta que apenas lo estábamos escuchando cuando se acabó. Hoy me siento de maravilla... ¡ya pasó!

Hay que dejarse llevar por esos humores que van de la excitación a la meditación y del recuerdo de esas tardes de lluvia en donde se antoja desahogar lo que traemos adentro situaciones y aventuras que pasan, como el tiempo y la música, con el deseo de volver a recordarlas al lado del piano que las repite, unas de mejor humor y otras con la suficiente nostalgia como para contagiarnos.

Como cada año, justo en este tiempo de aguas, inicia la temporada en la Sala Nezahualcóyotl con la Orquesta Sinfónica de Minería con Carlos Miguel Prieto como Director titular, José Areán como Director asociado y Sergio Vela como Consejero artístico con un programa que siempre tiene una mezcla de sorpresas, un repertorio conocido y música compuesta en Latinoamérica interpretada con músicos que han sido seleccionados justo para la temporada que muestran, sin duda alguna, lo mejor que tienen.

En esta ocasión la Academia de Música del Palacio de Minería, presidida por Gerardo Suárez, dedica su temporada al maestro Luis Herrera de la Fuente (1916-2014) quien fuera su director titular de 1985 a 1995, un hombre talentoso y con mucho sentido del humor que sin duda le otorgó el prestigio que todavía tienen esta orquesta.

Abre la temporada con The Chairman Dances de John Adams (1947-) antes de Lilya Zilberstein al piano para interpretar el Tercer concierto para piano de Rachmaninov (1873-1943) para cerrar con Manuel de Falla (1876-1946) y El sombrero de tres picos con la soprano Ana Gabriella Schwedhelm.

Hay una plática de apreciación musical los miércoles (19:00 a 20:30) en el auditorio del INFONAVIT que está en Barranca del Muerto o los que quieran asistir al ensayo abierto al público, lo puede hacer los viernes (10:00 a 13:30) en la Sala Nezahualcóyotl.

Una temporada que abre con esa alegría con la que el mismo Rachmaninov inició su tercer concierto para piano, simplemente Allegro, sin el ‘ma non tanto’.