sábado, 15 de agosto de 2015

Algunos libros para viajar

México D.F., a sábado 15 de agosto, 2015.— 

Alain de Botton escribió El arte de viajar (Taurus, 2002), un libro que he disfrutado tanto que no puedo menos que recordarlo en esta temporada que agoniza. ¿Ustedes saben que hay 1,100 millones de personas turisteando por el mundo? El resto nos quedamos en casa y por eso se me ocurre proponerles algunos libros con los que podemos viajar con la imaginación y disfrutar ese andar de vagos sin tener que levantarnos de nuestro sillón, como el duque de Esseintes, este excéntrico francés que vivía solo en su mansión de París, de la que nunca había salido pero que, desde hacía tiempo, planeaba e imaginaba, con lujo de detalles, hacer un viaje a Londres —como lo cuenta de Botton. Por fin llegó el día en que arregló sus maletas y salió de la estación de ferrocarril, para de ahí viajar a Le Havre y tomar el ferry. En la estación había una cantina como si fuera un Pub inglés y el duque decidió detenerse y tomar una half-pint. Mientras la bebía, se sintió abrumado por tanta gente que entraba y salía que mejor decidió que su viaje llegaría hasta allí, pues «¿para qué salir, si uno puede viajar tan a gusto sin levantarse de su sillón?» Entonces, regresó a su mansión y empapeló las paredes con los mapas de la ciudad de Londres, incluyendo el puente y la Torre donde habían cortado tantas cabezas, incluyendo la de Ana Bolena.

Para los que nos quedamos como este noble francés, Botton y yo les recomendamos estas lecturas donde podrán encontrar una que otra joya que tiene que ver con el arte de viajar, por ejemplo, el anónimo de Las mil y una noches o cómo Scherezada le cuenta sus aventuras y viajes al sultán Shahriar para poder sobrevivir. O ese otro de Karl Baedeker y su Guía de Londres. O mejor todavía, el de Charles Baudelaire y su Invitación al viaje o, de plano, «El libro de Job» de la Biblia de Jerusalén o el Ensayo sobre los paisajes americanos de Thomas Cole.

Para los que leen en francés está el de Jean Siméon Chardin Voyages en Perse et autres Linux de l’Orient y en español, el de Xavier de Maistre Viaje alrededor de mi cuarto o este otro, el Ensayo sobre la naturaleza de Emerson o mejor todavía, Madame Bovary de Flaubert con el que hice, desde hace tiempo, un viaje por la provincia francesa del siglo XIX en medio de la tragedia.

No puede fallar las Guías Michelin de cualquier ciudad que vaya a visitar algún día o el Viaje a las islas occidentales de Escocia del Dr. Samuel Johnson o el Ulises de James Joyce, una guía verdaderamente genial en donde recorremos Dublín en un día, de la mano de Leopoldo Bloom. Pero si queremos viajar por la nórdica Finlandia, hay que escuchar la música de Jean Sibelius y su leyenda de Kalevala.

Pero, para conocer algunos aspectos de la India habría que leer Un bárbaro en Asia de Henri Michaux y qué mejor si se trata de viajar a la capital de Portugal que hacerlo con Lisboa la guía del famoso poeta Fernando Pessoa, que estoy por adquirir a como de lugar. Como también los de John Ruskin y sus Técnicas de dibujo y de perspectiva porque este hombre nos propone que detengamos nuestro viaje cuando algo nos guste para sentarnos un rato y dibujarlo para que podamos leer el paisaje ‘entrelíneas’ y al hacerlo se convierta en un viaje inolvidable.

Para los que les gusta Caminar, lean el ensayo de Thoreau publicado por Impronta, de Helena Aldana para disfrutar de ese hábito tal como lo hizo hace mi amigo Antonio Saldivar por las montañas de Tepoztlán o como tanta gente lo hace en la ruta de Santiago.

Con esto cerramos con un broche de quién sabe qué metal, estas sugerencias de las mil que ustedes puedan tener. ¿Verdad?