sábado, 31 de octubre de 2015

Los vientos en venganza, chupan el agua del mar...

México D.F., a sábado 31 de octubre, 2015.—

El Huracán ‘Patricia’ chupando agua en las costas de Jalisco.    

Hace una semana, cuando Martín mi hijo me mandó la fotografía del huracán Patricia tomado desde el espacio, simplemente me quedé helado: Catalina, mi esposa, sus hermanas y primas estaban en Vallarta en una de esas reuniones que hacen cada tanto. Me las imaginaba volando por los aires como papeles sueltos y la impotencia de no poder hacer algo en concreto, excepto, sugerirles que se fueran a resguardar o que se fueran por tierra a Guadalajara a ver si lograban evadir de frente al Monstruo.

Ya sabemos todo: nunca antes se había presentado un fenómeno de esta naturaleza en el mundo… ¡Caray… en el mundo!, por eso, como millones de personas no me pude despegar de la TV hasta que supe que estaban en Guadalajara después de viajar bajo la lluvia pertinaz 9 o 10 horas antes de llegar a salvo. La evacuación de Vallarta había sido efectiva.

Cuando supe que estaban protegidas, cerré los ojos y encogí los hombros ahora sólo de imaginarme lo que podía pasar cuando entrara a tierra a las 18:30 horas. Ahora sabemos que hubo muchos desperfectos pero, que haya entrado por la Sierra Madre Occidental a la altura de Tenacatita, fue la salvación, pues esa enorme cadena de montañas logró desarmar al Monstruo hasta convertirlo en una ‘Tormenta tropical’. No vimos lo que todo mundo esperaba que iba a suceder, como nos lo hicieron saber por solidaridad varios países que imaginaban, como nosotros, lo peor de lo peor. La Sierra Madre fue la protectora de ese desastre y cumplió su papel de tal manera que la furia de los vientos, enloquecidos, se toparon con sus montañas y perdieron fuerza.

Me acordé, una vez más del Sueño de una noche de verano de Shakespeare cuando los dioses se pelean y crean este tipo de caos como Titania cuando le reclama a Oberon de todo lo que sucede es... 'por tus pleitos se han fastidiado nuestros gozos. Por eso, los vientos en venganza, silbando en vano con sus flautas han chupado el agua del mar y han formado una neblina tal que ha caído sobre la tierra y los humildes ríos, ahora orgullosos, se han desbordado de sus riberas; los bueyes han jalado inútilmente con sus yugos y el labrador ha sudado en vano, pues el verde maíz se ha perdido, se ha podrido en su juventud, cuando apenas le salían sus modestas barbas’…

Sí. Uno se vuelve a preguntar ¿por qué a nosotros, por qué por la costa de Jalisco? La respuesta prehistórica es por nuestra culpa, por nuestros pecados sin aceptar que a la Naturaleza le gusta el azar, sobre todo, cuando el clima se basa en la teoría del caos, del ‘efecto mariposa’, de una pequeña diferencia en las condiciones iniciales —como el papaloteo en el Amazonas—, que termina provocando un huracán, sí, pero nunca como el Monstruo que nos amenazó de muerte.

El fenómeno pasó de una categoría inferior en cuestión de horas ese que nos pudo haber partido a la mitad dejando una grave herida que nos podría haber costado la vida pero, el azar y la Naturaleza y en particular la configuración de la Sierra Madre Occidental desarmaron a ‘Patricia’ hasta dejarla en hilachas ‘silbando en vano con sus flautas’ las toneladas de agua que había ‘chupado del mar’ que tarde o temprano van a caer sobre la tierra.