Por el laberinto del Libro Total

México D.F., a sábado 12 de diciembre, 2015.— 



Asistir a la FIL es toda una aventura como la de Jasón en busca del vellocino de oro o la de Teseo en el laberinto del Minotauro en la Creta legendaria, como la que viví mientras me paseaba por uno de los pasillos del área internacional donde me encontré en uno de esos mostradores sencillos que tenían una Laptop conectada a una pantalla plana delante de una persona sonriente que estaba sentada en su banco, como Ariadna, lista para entregarnos el hilo-conductor a los curiosos que vagábamos por esos rumbos.

Era el pasillo del futuro-hecho-presente en donde no había, para variar, un solo libro en esos estantes que se han multiplicado al mismo ritmo que se ha hecho la lectura de libros, revistas y periódicos por Kindle, iPad o Smart Phone con unos productos muy interesantes en lo digital con hipertextos, imágenes, audios y videos que hacen una realidad virtual en el mejor de los casos.

Ahí fue donde descubrí a un monstruo encerrado entre sus muros virtuales donde me quedé con la boca abierta. Se trataba de El Libro Total, Minotauro de la biblioteca digital que me mostraron Alejandro y Daniel Navas, dos talentosos colombianos promotores de estos 50 mil títulos gratuitos, con varias entradas y herramientas que hacen que la lectura se transforme en una águila voladora.

Su lectura es gratuita y no es un secreto, así que podemos entrar de diferentes manera: por Autor o título o a través de un avatar como El mago o La muerte o La medusa, para que La máquina de leer nos muestre los libros donde aparece el avatar y podamos leer o escuchar esa historia en particular.

O entramos por la puerta grande de Los Clásicos o por la puerta de Los Griegos o los Latinos o la de los Clásicos Modernos o la ventana del Quijote de la Mancha o La Comedia de Dante que fue por la que entré —de la mano de los Navas—, para abrir ese baúl lleno de sorpresas y escoger una de las traducciones para poder leerla al lado del texto original, uno frente al otro y escoger el globito para escuchar la versión original bien leída con la entonación y el énfasis necesarios, al tiempo que seguía la versión en español. Por un instante, me vino a la cabeza una lejana Navidad que pasamos en Los Geranios de Coyoacán con Arnaldo Coen y Arrigo su padre quien, a la menor provocación, nos regaló La Comedia declamándola de memoria para nuestro deleite y asombro.

No pude resistir la tentación de asomarme y ver las obras de Shakespeare y las ediciones especiales que tienen que ver con la música que se ha compuesto a su alrededor y todo, o casi todo, lo que han escrito relacionado con las obras del Bardo, además de tener versiones de las obras de teatro en original en traducciones y en audiolibros.

El laberinto formado por cincuenta mil títulos digitales en español con una libreta de apuntes en donde podemos registrar lo que queramos, incluyendo las citas que nos han impactado. ¡Ah!, y si no entendemos una palabra, le hacemos ‘clic’ y nos muestra su significado desde que alguien la registró en la Ilustración.

Increíble, pero cierto.

Entré por el laberinto de El Libro Total y viajé entre sus opciones, títulos y herramientas antes de salir recogiendo el hilo de Ariadna para entrar a otro laberinto como es la del gigante de la FIL para salir, finalmente, por la noche y respirar en Guadalajara los recuerdos y el olor a tierra mojada.