Éxito en la reducción de la violencia

Ciudad de México, sábado 20 de febrero, 2015.— 

Sin duda alguna, el tema de la seguridad y la violencia es un asunto prioritario desde hace algunos años, cuando esas dos variables se dispararon cada una por su lado de manera notable. Por eso, conocer lo que han hecho en Chihuahua y en Nuevo León para lograr reducir la violencia de manera dramática, aunque usted no lo crea, y haberlo hecho en dos a tres años, es una muy buena noticia, tal como lo entendimos esta semana con los resultados obtenidos de dos casos de estudio tal como lo presentaron el pasado martes 16 de febrero en el Club de Industriales de la Ciudad de México los economistas a cargo de realizar ese estudio como fueron Arturo Ramírez Verdugo y Reyes Ruiz González, después del prólogo que hizo el Dr. Pedro Aspe y antes de la participación de Ernesto Canales, el flamante Fiscal de Nuevo León, el ‘zar’ de la anticorrupción, acompañados por Federico Reyes Heroles como moderador y editor de Este País que publicó, en una entrega especial del mes de enero, este documento para llevarlo a la reunión del Foro de América del Norte.

Dos casos de éxito que el Gobierno de Jalisco debería considerar seriamente como el resto de los Estados y los cientos de Municipios con la esperanza de que lo analizaran y se despierte esa ‘voluntad política’ para que lo implementen y que resulte en beneficio de la sociedad que, finalmente, podrán vivir un cambio cuantitativo en la calidad de vida.

Sin duda es un proceso complejo que tiene cuatro patas o variables que hay que atacar con la misma energía tal como los dos estados del Norte han demostrado que es factible hacerlo integrando a las fuerzas del gobierno Federal con las políticas públicas Estatales y Municipales y con la sociedad civil para que los eslabones de esta cadena, hechos de ese material llamado ‘corrupción’ o ‘impunidad’, resistan los embates del narco y el crimen organizado.

Son cuatro eslabones: la policía; el ejercicio de la justicia, ese poder Judicial y el sistema penal acusatorio y los juicios orales que, al resto de los jueces les queda poco tiempo para aplicarlo y, el último eslabón, el fatídico sistema carcelario.

Sabiendo que es una cadena se rompe por el eslabón más débil, resulta que los dos Estados del Norte han invertido lo suficiente para fortalecer las cuatro patas y que ninguna de ellas se quiebre, resistiendo a largo plazo. La implementación de estas políticas tienen que nacer con un buen presupuesto y una sociedad que esté dispuesta a apoyar moral como económicamente, tal vez a través del impuesto predial si es que quieren vivir en un ambiente en donde prácticamente no hay crímenes de alto impacto, ni incidencia de secuestros, ni extorsiones, ni robo de vehículos tal como lo han logrado esos dos Estados.

En el 2008, el Congreso aprobó las leyes para la creación de un nuevo sistema de justicia basado en juicios orales para casos penales y ya es hora que se apliquen en el resto de la República para poder transitar, además de tener una nueva policía, bien pagada y con mando único, protegidos de las extorciones tal vez en ciudades satélites, utilizando tecnología de punta, con un sistema carcelario como el que tiene Chihuahua, que es el único con certificación internacional.

El Gobierno Federal debe fomentar la inclusión de la sociedad civil y promover estas estrategias exitosas, por eso dijo Pedro Aspe en su introducción, “espero que todos podamos aprender de este y de otros estudios a futuro para enriquecer la discusión en torno a la seguridad.”
(Publicado en El Informador de Guadalajara.)