La flauta y la nave mágica

Ciudad de México, sábado 5 de marzo, 2015.— 

Papageno y Tamino en La flauta mágica. Producción del MET, 2016.

Cuando me enteré que Carl Sagan había escogido el aria de la reina de la noche de La flauta mágica de Mozart para que fuese parte del ‘disco de oro con los sonidos de la Tierra’ con la soprano Edda Moser y la Orquesta de la Ópera de Baviera, dirigida por Wolfgang Sawallisch, disco de oro que es parte de la sonda espacial Voyager desde que la lanzaron en 1977, sabiendo que puede tardar 40 mil años para estar cerca de alguna estrella del sistema solar por si un día cayera en manos de algún extraterrestre, para que pueda tener una idea de quiénes somos o fuimos esos habitantes de la Tierra simplemente escuchando, entre otras piezas musicales y discursos, el aria de Mozart.

Desde entonces la escucho con atención —como si fuese uno de esos extraterrestre— y tal vez por eso, ¡qué coincidencia!, ha sido la ópera que siempre ha estado en cartelera cuando he viajado por el mundo: una vez en Nueva York era la que estaba en el MET con escenografía de David Hockney; igual sucedió en Viena cuando estuve en una reunión de periodismo científico; igual me pasó cuando otra vez viajé a Londres y con todo tiempo aparté mi boleto para la Royal Opera House donde estaba La flauta aunque, típico de esa época, llegue tarde por andar compitiendo en el bar del hotel con un escocés tomando Scotchs-submarine donde perdí por knock-out técnico en el segundo acto de La flauta.

Ahora, este próximo sábado 12 de marzo será trasmitida desde el MET de NY para que podamos verla en el Auditorio Nacional de la CDMX o en el Teatro Diana de GDL, entre otras ciudades. Se trata de la versión de Julie Taymor traducida al inglés, puesta en un solo acto, pensada más para los niños que ojalá la disfruten y vayan con su padres o abuelos para que oigan esa aria y a la flauta en ese viaje mágico.

 La flauta mágica tiene que ver con los mitos, por eso, tiene una estructura que empieza desde la ‘separación’, cuando Tamino decide rescatar a la princesa en esa ‘iniciación’ y serie de aventuras y retos por vencer, incluyendo conquistar el amor de Pamina, la hija de la reina de la noche y Zoroastro, el profeta y sabio que sabe cómo se puede alcanzar el conocimiento de uno mismo hasta que finalmente, Tamino logra el ‘retorno’ para que transfigurado, pueda compartir sus aventuras que empezaron matando a un dragón, acompañado de un pajarero llamado Papageno que aliviana la tensión de esas luchas de Tamino para encontrarse a sí mismo.

Es toda una fantasía de Julie Taymor quien ha dirigido obras de teatro y cine como La tempestad de Shakespeare con Helen Mirren. Esta versión promete ser un buen divertimento donde veremos al bien y al mal personificado por la ‘Reina de la noche’ que intenta rescatar a su hija de las manos de Zoroastro a través de Tamino. Y esto que sucede en las primeras escenas es cuando ella canta esa aria inolvidable que Sagan escogió para que fuera parte del disco de oro de la ‘nave espacial que podrá ser encontrada, si es que existen otras civilizaciones, en el espacio interestelar y que es una especie de botella dentro del océano cósmico tan esperanzador para la vida de este planeta’ y si los extraterrestres ya escucharon esa aria de la reina, seguro que van a intentar conectarse para ver la transmisión del MET y disfrutarla ‘como Dios manda’.