Descubrir a Maruis de Zayas

Ciudad de México, sábado 8 de octubre, 2016.— 

Marius de Zayas (1880-1961).
Marius de Zayas fue artista y pionero del arte moderno en Nueva York que coincidió en esa ciudad con el poeta José Juan Tablada motivándose mutuamente durante la segunda década del siglo XX. Los dos compartían la pasión por el arte moderno como lo relató Patrick Charpenel cuando nos habló (o más bien, nos descubrió) a este pionero y artista del siglo XX, la semana pasada en la inauguración de la exposición que montaron en el taller de la Casa Luis Barragán como parte de la Estancia FEMSA: Exposición No. 03 de Marius de Zayas, un hombre del que no tenía la menor idea quién era y por eso, resultó todo un descubrimiento.

Marius nace en 1880, ‘en una casa hecha a las pasiones de la vida pública y al chirrido de la imprenta familiar en el puerto de Veracruz. Se formó en México, Nueva York, (París) y San Francisco, ciudades en las que residió’, como escribió el curador de esta exposición Antonio Saborit experto en este personaje.

Tuvo su momento de rebeldía, como lo narra Tablada en La Feria de la Vida (XLII), antes de transformarse en un artista y ser pionero del arte moderno por haber conocido en París a los artistas del momento, además de ser editor y colaborador de varias revistas, como 291 —refiriéndose al número de la casa en la Quinta Avenida donde se editaba la revista—, antes de ser un buen marchant y promotor del arte moderno en NY.

En 1928, después de ir y venir de París a NY trayendo el arte de vanguardia a esa ciudad, Marius de Zayas escribió ‘Un nuevo punto de vista sobre la evolución del arte moderno’ y al final de su vida y como protagonista explica ‘Cómo, cuándo y por qué el arte moderno llegó a Nueva York.’

Portada revista 291.
Han expuesto varios dibujos y caricaturas abstractas de Zayas como la de Picabia o la de Stieglitz, entre otros, como algunas páginas de la revista 291 con algunos ideogramas y textos sobre el movimiento Dada, entre otros temas de vanguardia. No sabíamos que Marius era amigo de Picasso, Brancusi, Picabia y todo el mundo del arte de ese siglo. Un día dejó de hacer grabados y caricaturas abstractas para dedicarse a organizar varias exposiciones en The Little Gallerie de NY y luego, para llevarlas de un lado para el otro. Inspirados en esa galería, recuerdan su diseño en el taller de Barragán para que podamos situarnos en ese tiempo y compartir así, su pasión por el arte de vanguardia. Motivado por de Zayas, Tablada abrió su librería latinoamericana al tiempo que veía pasar de cerca a las mujeres que iban por la Quinta Avenida, tan cerca de sus ojos y tan lejos de su vida.

Caricatura de Stieglitz.
A este genial Marius de Zayas y su obra lo asocio con Juan José Tablada que había conocido a mi abuela en Guadalajara para confirmar “la fama de la belleza de Maclovia Cañedo: tez morena, cabello negrísimo y los ojos de antílope de las bellezas que en las miniaturas persas ilustran Las Mil y una noches…” (La Feria de la vida, cap. XLVIII). Tal vez por eso, recuerdo cuando conocí a su primera esposa con quien se casó en 1903, un día en los 50’s cuando vino a comer a la casa en Guadalajara, ese día llegó ‘la tía’, como le decíamos por decir, Evangelina Sierra (1875-), nieta de don Justo, a quien el poeta abandonó para casarse con la cubana Nina Cabrera. Recuerdo haberla tratado con respeto, cariño y consideración: ‘¡Pobrecita! —decía mi madre—, el poeta la dejó sin nada.’ Entonces era una mujer mayor, frágil, vestida de negro. No sabía entonces que era quien en 1916 había tenido el valor de llevarle una carta al presidente Carranza pidiéndole amnistía para que su marido regresara del exilo mientras escribía esto que es famoso: ¡Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida (donde él vivía) tan cerca de mis ojos, tal lejos de mi vida!