Descubrir la verdad de las mentiras

Ciudad de México, sábado 26 de noviembre, 2016.— 

Dolores Heredia, Estephany Hernández y Jorge Zárate, en La Chunga.

El director de teatro Antonio Castro llegó de Barcelona después de haber estrenado El filósofo declara de Juan Villoro y llegó para dirigir La Chunga (1986), esa obra de teatro de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel 2010, quien es el invitado especial de Latinoamérica para la FIL-2016 que hoy se inaugura

La Chunga se pone en escena el próximo lunes en el Teatro Diana de Guadalajara, para ver si podamos descubrir los misterios que nos aguardan desde aquel día que se reunieron cuatro amigos en una cantina que regenteaba esa mujer que le decían La Chunga en San Miguel de Piura, a orillas del Pacífico, cerca de la frontera con Ecuador, en donde iban los parroquianos a jugar a los dados y apostar lo que traían de lana.

Vamos a ver a cuatro amigos que al mismo tiempo que juegan, hablan de sus historias y presumen de sus conquistas. De pronto, recuerdan aquella tarde en la que Josefino llegó con Meche, la bella Mercedes, una joven ingenua que fue víctima de las pérdidas que sufrió su compañero cuando perdió todo en el juego y, pensó resarcirse si le ofrecía a La Chunga, que Meche pasara con ella la noche a cambio de unos soles: las dos mujeres subieron a la planta alta de la cantina, donde La Chunga tenía su cuarto y luego, nadie volvió a ver a Meche que esa noche desapareció sin que tuvieran más noticias de ella. Por eso, tanto Josefino como los tres amigos y, al final, La Chunga, nos van contando lo que cada uno de ellos cree que pasó esa noche, mezclando la realidad con la fantasía, para que cada uno de nosotros descubra la verdad de las mentiras.

«Mentir es inventar, añadir a la vida verdadera otra ficticia, disfrazada de realidad. Es odiosa para la moral cuando se practica en la vida, pero es una operación lícita y hasta meritoria cuando tiene la coartada del arte. En una novela, en un cuadro, en un drama, celebramos al autor que nos persuade, gracias a la pericia con la que maneja las palabras, las imágenes, los diálogos, de que aquellas fabulaciones reflejan la vida, son la vida», tal como lo había definido Vargas Llosa.

La Chunga la escribió en 1986 para estrenarla en el teatro Canout de Lima y tiene dos actos: el primero, con cinco escenas y el segundo con diez, cuando escuchamos a Josefino, El Mono, José y Lituma y, al final a la Chunga, eso que cada uno cree que pasó aquella noche.

No conocía que Vargas Llosa hubiera escrito tantas obras de teatro, así que, aprovecho para compartir la lista de obras que ha escrito: La huida del Inca (1952), La señorita de Tacna (1981), Kathie y el hipopótamo (1983), La Chunga (1986), El loco de los balcones (1993), Ojos bonitos, cuadros feos (1996), Odiseo y Penélope (2007), Al pie del Támesis (2008) y Las mil y una noches (2010).

Roberto Ángeles aclara cómo es que, con La Chunga, aparece una nueva línea en la dramaturgia de Vargas Llosa que nos presenta el lado monstruoso de un personaje como si fuera una alternativa humana real. «¿Cómo es posible que un hombre venda a su novia por una noche, y cómo es posible que una mujer la compre por tres mil soles? Lo que los personajes se imaginan que hizo La Chunga puede ser monstruoso, pero, lo que ella cuenta, es otra cosa. Quizá lo que hizo fue algo tierno y muy humano, pero el monstruo está cerca y puede habitar en la misma persona», tal como piensa este crítico de teatro.

Tal vez por esto dice Vargas Llosa lo siguiente: En la literatura siempre encontré la verdad de las mentiras.