Entender el 'fenómeno Trump' entre otras cosas

Ciudad de México, sábado 10 de junio, 2017.— 

Paisaje de la calla de la Selva Negra en Friburg, i.Br., Alemania.
Dos grandes relatos ha escrito Yuval Noah Harari, profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén como si fuesen dos extensas fotografías de la historia del hombre: con el primer relato conocimos el pasado prehistórico que tituló De animales a dioses (Debate, 2014), del que escribí una nota el 23.01.2015 que la pueden ver en Juego de espejos; el segundo relato es una visión para asomarnos al futuro, del que ya somos parte titulado Homo Deus (Debate, 2016), en donde hay dos capítulos que me han llamado la atención: con el primero pude entender el ‘fenómeno Trump’ a partir de la ‘realidad intersubjetiv", como lo explica Harari con otros ejemplos; con el capítulo de "La revolución humanista”, pude conectar eso que había experimentado desde que era joven, como fue ese proceso gradual de cambio interior que nos lleva de la ignorancia al esclarecimiento para que, desde entonces, tomara las riendas de la vida.

Harari describe las tres realidades que conocemos: la objetiva, esa que existe independientemente de nuestras creencias y sentimientos; la subjetiva, que depende de nuestras creencias y sentimientos personales y, por último, esa otra que me sirvió para entender varios fenómenos sociales una vez que define la realidad intersubjetiva, esa que depende de la comunicación que hay entre muchos seres humanos y no tanto en las creencias y sentimientos individuales. Cita como ejemplo, cuando Zeus y Hera eran dos poderes importantes el la vida del Mediterráneo y cómo es que, actualmente, carecen de toda autoridad porque nadie cree en ellos.

La realidad intersubjetiva existe pues, cuando creemos en lo que mucha otra gente asegura que existe, hasta que se convierte en algo creíble solo porque esos que nos rodean aseguran que es cierto, y forman una red en la que podemos quedar atrapados —como moscas en la telaraña—, pues, lo que dicen adquiere sentido si muchas personas entretejen esa red común de historias.

Imagino que los que forman estas redes se pueden convertir en fanáticos, esos seres apasionados y desmedidamente tenaces, sin sentido del humor que estás seguros que lo suyo es la verdad absoluta. Si entendemos esta realidad podemos entender el ‘fenómeno Trump’ y sus millones seguidores que creen todo lo que dice —aunque sean mentiras o verdades fuera de contexto— y que han formado una red en donde creen en lo que inventó su vocera como la falacia de una ‘realidad alternativa’.

También en este libro describe lo que es el humanismo moderno tal como lo que proponía von Humboldt (1769-1859) cuando aseguraba que sólo hay una cumbre en la vida: el medir las cosas a través del sentimiento de todo lo que es humano y, a partir de este razonamiento, Harari nos explica esa manera de ver la vida, y lo que es ese proceso gradual de cambio interior que nos lleva de la ignorancia al esclarecimiento, a través de la experiencia, sobretodo si hemos desarrollado una cierta sensibilidad de tal manera que le hayamos prestado atención a las sensaciones, emociones y pensamientos que fluyen de nuestro interior para hacerlos una parte importante de nuestra vida.

Cómo si hubiese sido ayer, tuve una especie de Epifanía uno de esos días cuando salía a caminar en 1964 por la calle de la Selva Negra en Freiburg, i.Br., Alemania, para escuchar ese pensamiento interior en donde me quedó claro que lo que uno hacía dependía de uno mismo y de las circunstancias y, con este pensamiento, pude tocar fondo. Desde entonces, tomo sólo en cuenta la fuente de conocimiento que surge de nuestro interior en forma de sensaciones, emociones y pensamientos para integrarlas y convertirlas en una autoridad máxima.

Hoy en día, las novelas, las películas y los poemas giran alrededor de los sentimientos porque, lo que más nos interesa, es lo que sentimos y lo que pasa dentro de nosotros… lo demás, es lo de menos.