sábado, 3 de junio de 2017

La pesadilla de la realidad intersubjetiva

Ciudad de México, sábado 3 de junio, 2017.— 


Por fin encontré una explicación para entender algunos de los fenómenos sociales en la historia del hombre y en la actualidad. Está en el capítulo “La chispa humana” (pp. 118-173) del libro Homo Deus, (Debate, 2017) de Yuval Noah Harari, en donde habla de las tres realidades que existen: la objetiva, es decir, esa que nadie puede debatir; la subjetiva, que depende de las creencias y sentimientos personales y, esta otra que es la clave para entender lo que sucede como fenómeno social: se llama ‘realidad intersubjetiva’ en donde creemos que algo existe porque son muchos que nos rodean los que creen que eso es cierto, sin importar las creencias ni sentimientos individuales.

Cuando todos los que están a nuestro alrededor y algunos más creen en algo, entonces podemos caer en esa red —como las moscas en una tela de araña— para creer algo que puede ser irreal, pero que asumimos como si fuera verdadera, aunque sólo es el resultado de la creencia de muchos.

Los que forman esta red se pueden convertir en fanáticos, como esos que son apasionados y desmedidamente tenaces, que carecen de sentido del humor porque creen que lo suyo es la verdad absoluta. Este tipo de realidad intersubjetiva la vemos ahora en acción con los seguidores de Trump que aceptan como si fuera una realidad lo que dice y le creen a Trump que, desde un principio definió su ‘realidad alternativa’ y son incapaces de aceptar que haya otros escenarios, pues si no están con ellos, están en su contra.

En su discurso, por demás comentado en donde se retira del Acuerdo de París, está lleno de falsas verdades y realidades subjetivas, como lo que dice Trump: “algunos de los países que han firmado el Acuerdo de París, se ríen de nosotros” y, uno se pregunta, ¿cómo se atreve a decir esto como si fuese una realidad objetiva, de dónde lo saca?, y le agrega, que “los que han firmado ese Acuerdo quieren abusar de ellos y ganarles mercado” porque cree que eso del calentamiento global es un invento de los chinos. ¿Lo pueden creer? Pues muchos lo creen y esos muchos han formado una red con esa realidad intersubjetiva que lo creen a pie juntillas.

Mientras escuchamos esto en tiempo real, nos preguntamos si se dará cuenta de lo que está diciendo, pues se comporta peor que los periodistas a los que les ha declarado la guerra como en esta paráfrasis con lo que decía Sor Juana a propósito de los hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis… 

Me ha costado trabajo entender cómo en ese país hay 62.9 millones de personas que votaron por este enfermo mental con un trastorno de personalidad narcisista, y se han convertido en fanáticos de un ser objetivamente ignorante, mentiroso, pagado de sí mismo, de muy corta visión que no ve nada más allá que su ego, como lo ha demostrado en los pocos meses encumbrado en el poder. 

Crea una realidad intersubjetiva cuando muchos de sus seguidores republicanos creen que lo que dice Trump es cierto aunque lo diga de una manera simple como una verdad a medias o simplemente falsa, incapaces de ver la realidad objetiva y ahora, sin importarles que potencialmente puede destruir el planeta Tierra. 

Les pasa igual que les pasó a los alemanes incapaces de ver la realidad real de lo que decía Hitler o, el Papa, en tiempos de las cruzadas en donde garantizaba que aquel que perdiera la vida se iba directo al cielo, como sus enemigos los musulmanes. 

Efectivamente, lo que creen muchos, les puede parecer que es cierto y que tiene sentido y de esta manera se va entretejiendo la red de historias que luego forman un bucle que se perpetúa a sí mismo —como dice Hariri.

Los pliegues de la historia están formados por esas realidades intersubjetivas y, por eso, “estudiar historia —dice Harari— implica contemplar cómo es que estas redes se tejen y se destejen para comprender que lo que en una época a la gente le parece lo más importante de su vida, se vuelve completamente absurdo para sus descendientes”.