La poesía por encima de la política y la historia

Ciudad de México, sábado 19 de mayo, 2018.- 

Al soñar su República ideal, Platón destierra de ella a los poetas, mentirosos...    

“La poesía es el lenguaje más íntimo, el lenguaje de hondura y permanencia en este mundo inconstante, es el lenguaje que cava y socava en la minería de la psique”, así la define Alberto Vital en “Rilke en Rulfo y Rulfo en Rilke”; Sergio Mondragón cita a Platón y al final asegura que “los que han leído (y entendido) la poesía, aprenden a gobernar y a dirigir bien los asuntos humanos” y, por último, Octavio Paz colocó “la poesía conocimiento de sí mismo, por encima de la política y la historia.”

Cuesta trabajo entrarle de lleno pero, una vez que decidimos conocernos a fondo hay que tratar, como buenos mineros, de encontrar la veta y explorarla antes de irse al mar de las metáforas para que, con su tumbo nos orille a la playa y ahí poder considerar lo que es la vida tal, como pasó cuando publiqué República de poetas en 1985 como parte del programa Charlas y lecturas de poesía que Manuel de la Cera concibió en el ISSSTE-Cultura, invitando a treinta y seis poetas para que leyeran y hablaran de poesía con los habitantes de los multifamiliares que aprovecharon la oportunidad de conocerse un poco más a sí mismos.

“Al soñar su República ideal, Platón destierra de ella a los poetas, mentirosos que incitan al placer y al dolor en detrimento de las leyes y la razón; luego reconoce que Homero y otros poetas trágicos son los que han formado a Grecia pues, leyendo (y entendiendo) la poesía se aprende a gobernar y a dirigir bien los asuntos humanos”, como propone Mondragón en la Introducción de ese libro. (Me pregunto si alguno de los candidatos en campaña habrá leído poesía en su vida.)

En la introducción conocemos el programa y luego, nos presenta a los poetas con sus botones de muestra para que llevaran la buena nueva de la poesía a sus oyentes-lectores y, de esa manera, disfrutaran del sentido, sonido, color y materia del verso, así como, de la danza de las sílabas entre pausas, ritmos y silencios. 

Hemos llegado a otras orillas arrastrados por esos tumbos del mismo mar de las metáforas como las que propone José Gorostiza en Muerte sin fin para confirmar que “la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”, como aseguraba Luis Cardoza y Aragón, poeta, ensayista y crítico de arte que conoció las vidas y las obras de los más notables artistas del siglo XX.

De pronto logramos ver una luz que perdura con Elegías de Duino, cuando Rilke duda si los ángeles están entre los vivos o entre los muertos. tal como lo leímos en la versión que Juan Rulfo trabajó durante una década antes de publicar su novela en donde Juan Preciado llega a Comala porque “ahí vivía su padre un tal Pedro Páramo” sin que sepamos si está vivo o muerto.

“La poesía exige una concentración bien merecida gracias a la lucidez y profundidad de los pensamientos, así como, por el claro deleite que nos ofrece el lenguaje”, anotó Anthony Rudolf en relación a la poesía de Octavio Paz quien fue su Mentor cuando estuvo en Cambridge de enero a enero de 1970 donde vio pasar las cuatro estaciones mientras elaboraba su memoria, teatro del espíritu, recordando sus años en la India y se asomaba nostálgico por la ventana para ver a la Magnolia desnuda, como su mujer en el estudio, hasta que se dio cuenta que “afuera hay sol: resurrecciones. En mi me planto, habito mi presente”, que resultó ser un tumbo vigoroso para ponernos en orden. 

Entonces, Platón quería desterrar de su República a los poetas, mentirosos... en cambio, Paz coloca a la poesía conocimiento de sí, por encima de la política y de la historia, como recuerda Jason Wilson, aunque nos cueste aceptarlo.