El disparador de las obras de arte

Ciudad de México, sábado 6 de julio, 2019.–


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Guardas de libros del arq. Barragán con la técnica del engrudo.


Siempre me ha interesado saber cuál son los disparadores de los procesos creativos, tanto en los hombres de ciencia, como de los artistas, para saber cómo es que los primeros convierten una idea en una ecuación como lo hizo Einstein y los segundos en una pintura, escultura o en una intervención.

La primera vez que me acerqué a conocer esos disparadores fue cuando entrevisté a Mary Stuart, en una época cuando estaba haciendo unos animales fantásticos con pedacería de cerámica de Oaxaca. Le pregunté si antes de crearlos hacía un esbozo y me contestó que “no, para nada, empiezo a poner los pedazos como se me ocurre, uno tras otro, hasta que de repente van tomando una forma que la sigo inconscientemente, como si me llevara de la mano y, ya que está tomando forma la imagino cómo terminarla a la hora de la siesta, en la duermevela”, el mejor estado para que se dispare la creatividad.

Años después vi sus Abanicos, sombras y collages en la GAM en donde pude disfrutar de su ingenio y sentido del humor cuando me contó cómo es que hizo el Driftwood Fan, un abanico hecho con una ‘maderita a la deriva’ (driftwood) como la que había abandonando a su madre-árbol para ser llevada a la deriva por la lluvia hasta caer en el río que la llevó al mar y a la playa sobre la arena donde la recogió Mary para darle nueva vida en un bello y excéntrico abanico.

El olvido es la condición misma del acto de recordar, como decía Luz Aurora Pimentel en relación a la obra de Proust. Algo parecido descubrí ahora que vi la obra de la artista Yto Barrada de origen franco-marroquí que le llamó Doble piel, a esa obra comisionada por Estancia FEMSA que estará hasta el mes de septiembre en la Casa Luis Barragán.

Cuando Yto estuvo por primera vez en esa casa, pidió que le mostraran los libros que el arquitecto tenía sobre Marruecos, pues sabía que de joven había viajado a ese país y que eso que había visto había sido fuente de inspiración para sus obras tempranas, como la Casa Clavigero en Guadalajara.

Resultó que el disparador fueron nada menos que las guardas de esos libros, como el de Las Ciudadelas Silo de Marruecos en donde le llamó la atención cómo estaban hechas por el encuadernador que pegaba esos papeles con engrudo con diferentes colores y tonalidades como lo hacían en el siglo XVII. Papeles que le llamaron mucho la atención y que los asoció con esa producción de tintes naturales hechos con materiales orgánicos de Marruecos.

Ese recuerdo fue el disparador para que imaginara la Doble piel y fuese el inicio de un proceso creativo como sucede con los sueños: cuando una imagen sin importancia que hayamos visto durante el día, de pronto aparece en otro lugar creando una sucesión de procesos involuntarios que de otra manera no se habría logrado.

Esa discreta función de las guardas fue la que disparó su creatividad con todo y la idea de intervenir la casa con esos papeles y la misma técnica del engrudo para tapizar el estudio de la casa de Luis Barragán. De ahí el título de Doble piel, además de crear otros papeles para enmarcarlos y colocarlos en esos espacios donde ella podía enfatizar, por un lado, el juego de colores y, por el otro, las tonalidades de ese lugar en particular.

Yto Barrada asoció libremente los tintes naturales de Marruecos con las guardas de los libros de Barragán y así se inició su proceso creativo: el olvido y el recuerdo inconsciente fueron el disparador.

Por eso creo que es una maravilla conocer las diferentes formas que hay para para que se dispare la creatividad, como lo descubrimos en el color del tiempo de Marcel Proust, cuando el olvido le permitió recordar al azar y de manera involuntaria lo que le permitió crear una obra de arte.

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Publicado en El Informador de Guadalajara y en Índice político 6.7.19

Otros textos publicados: Juego de espejos

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