Roma eterna, la ciudad del deseo

 Ciudad de México, sábado 23 de octubre, 2021. – 

El Foro Romano.


El simple nombre de Roma provoca una buena cantidad de imágenes, recuerdos e historias que ahora podemos volver a gozar, en verdad, gozar, con la exposición virtual y el trabajo que hizo María Margarita Segarra Lagunes, maestra e investigadora de la Universidad de Roma Tre, con el título de Roma æterna, o la construcción de un mito, (1) que estará disponible hasta el 2 de diciembre en esa página de Internet.

Hace mil años estuvimos en Roma en el Hotel Raffaello (creo que así se llamaba), a un lado de la Piazza Navona. Por la mañana me tomaba un café al lado de los Quattro Fiumi de Bernini, antes de recorrer el Foro Romano y salir a caminar por “los jardines de este lado del Tíber”, como les aseguró Marco Antonio al popolo romano en el idus de marzo del 44 a.C., diciéndoles que esa era parte de la herencia de Julio César, como lo leemos en la obra de Shakespeare: 

--Aquí está el testamento con el sello de César… ¿Lo ven?, bueno, pues resulta que les deja a cada uno de ustedes 75 dracmas, además de sus jardines y paseos, sus quintas particulares y sus recién plantados jardines de este lado del Tíber que se los ha heredado a ustedes y a sus descendientes a perpetuidad para que salgan a dar la vuelta con su familia en las horas de descanso. 

Otro día recorrí la Via Appia Antica hasta encontrar el blasón «Au plaisir de Dieu» grabado en un arco de cantera a la entrada de una Villa. Se trataba del blasón que Jean d’Ormesson utilizó como título de su novela en donde narra la decadencia de una familia en tres generaciones.

Ahora, regreso a Roma con el trabajo que ha hecho la maestra Segarra que se disfruta al doble con las ilustraciones de las seis secciones de la exposición en donde podemos ver detalles, textos y citas relacionadas con Roma, como esa de Guido di Bondone donde asegura que Roma era la ciudad de los ecos, las ilusiones y el deseo.

En La construcción del mito nos enteramos del “canto al héroe que, prófugo desde la costa de Troya, llega a Italia, a las riberas de Lavinio. Largo tiempo fue juguete por tierra y por mar del poder divino, por el rencor de la implacable Juno. Mucho hubo de sufrir en guerras, hasta que fundó una ciudad de donde proviene la raza latina y los muros de la excelsa Roma”, tomado de la Eneida de Virgilio.

Seguimos con el Uso, reutilización y estratificación, para conocer cómo surge la ciudad medieval nutriéndose de la antigua, con nuevas iglesias que renacen entre los restos de los templos paganos.

Recuperación de la antigüedad o cuando Roma resurge a través de iniciativas imperiales o papales, orientadas a recuperar su prestigio empañado por siglos de abandono, pobreza y olvido. Y de ahí pasamos a El triunfo del barroco, cuando la plaza de San Pedro o la fuente de Trevi dan testimonio de la alternancia de los procesos de conservación e innovación que se suceden en mutaciones lentas, antes de pasar a El redescubrimiento de la antigüedad, cuando a mediados del siglo XVIII, cuando el objetivo principal de los estudios estaban inspirados en Roma, dibujándola y analizándola para comprenderla.

Por último, nos ofrece la conjunción entre la Roma eterna con el México centenario cuando, después de la Independencia, vimos a Roma como modelo cultural y algunas obras de la ciudad eterna se convirtieron en modelos para los artistas en formación.

Es un viaje virtual oportuno para estas épocas en donde seguimos, por lo menos algunos viejos, más o menos confinados. Aquí podemos conocer detalles de tantas cosas de la Roma eterna que, de otra manera, no es posible hacerlo. 

Bien vale la pena echarse un clavado y ver esta exposición virtual, disfrutándola con calma para que puedan comprobar si en verdad Roma es la ciudad de los ecos, las ilusiones y el deseo.

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(1) Enlace para la exposición: https://www.romaeternadigitale.it/sezioni/

Comentarios

  1. «¡Por fin he llegado a esta la capital del mundo! [...] La ansiedad de llegar a Roma era tan grande y aumentaba tanto a cada momento, que ya no podía quedarme quieto [...]. Poder contemplar con los propios ojos un conjunto, cuyos detalles ya conocía interna y externamente, es casi como empezar una nueva vida». «Sólo en Roma es posible prepararse para entender Roma». Johann Wolfgang von Goethe, Viaje a Italia.

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  2. «Nunca me he sentido tan profundamente conmovido […]. Es necesario haber visto Roma para hacerse una idea de la inmensidad de los estudios que allí se pueden hacer». Eugène Viollet-le-Duc, Cartas a su padre.

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  3. «Pronto me iré de Roma y espero volver. Vuelvo a amar con pasión esta Roma tan triste y hermosa […]. A menudo camino a lo largo de las murallas: recorriendo los caminos de ronda, leo la historia de la reina del universo pagano y cristiano escrito en los edificios, la arquitectura y las diferentes épocas de sus muros. No has visto Roma si no has caminado por las calles de sus suburbios, mezcladas con espacios vacíos, con jardines llenos de ruinas, con recintos plantados de árboles y viñedos, con claustros en los que se levantan palmeras y cipreses, las primeras parecidas a las mujeres de Oriente, los otros a los religiosos de luto».
    François-René, vizconde de Chateaubriand, Memorias de Ultratumba.

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  4. So le dan clic a la imagen se amplifica a todo el tamaño de la panatlla. Otro clic más y vuelve a estar como al principio.

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  5. Hola Martín,
    Muchas gracias por enviarnos este mensaje tuyo tan estimulante en un tema que es fundamental en cualquier formación cultural. Además, por enviarnos la liga a este maravilloso archivo con la exposición “Roma eterna o la construcción de un mito”, es verdaderamente absorbente; le dedicamos tres horas y seguimos con la sensación de haber sido algo superficiales. Tendremos que regresar una y otra vez mientras esté disponible en la red. (¿sabes si hay alguna forma de copiarlo u obtenerlo en forma permanente?).

    Con este tema le pegaste de lleno a algo que ha estado captando muchas de mis horas en los últimos meses. Para darte una idea, he releído varios capítulos de Gibbon, el cuarto libro de la serie Hinges of History, “Mysteries of the Middle Ages” de Thomas Cahill y actualmente estoy terminando de leer el primer volumen de la serie Byzantium “The Early Centuries” de John Julius Norwich que inevitablemente aborda mucho de la historia del Imperio Romano de Occidente.
    En particular, este último me ha dejado con una profunda tristeza al ver como el Imperio Romano desde Constantinopla se desgarró en los ámbitos social y político por una dura discusión teológica acerca de la naturaleza de Jesucristo entre cristianos, los ortodoxos, los Arianos y los monofisistas, mientras veían como se erosionaba Roma con las guerras e invasiones de los llamados “bárbaros” y, paradójicamente, sus líderes durante varios períodos, los Emperadores y sobre todo las Emperatrices, experimentaran una vida muy perversa y degenerada.

    Me hago constantemente la pregunta de cómo disponerme a admirar y gozar sus obras de arte plástico y arquitectónico desligándolos de esos entornos tan terribles y responder así al reto que planteas de “comprobar si en verdad Roma es la ciudad de los ecos, las ilusiones y el deseo”. Gracias por ponerme a pensar.
    Leopoldo (Polo) Rodriguez S

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